El STOXX Europe 600 Banks cae un 2% este jueves y toca mínimos de más de tres meses, con entidades como Deutsche Bank, Banco Santander, Société Générale y UniCredit nuevamente entre los valores castigados. El miércoles, el índice bancario europeo ya se dejó alrededor de un 3,5%.
El movimiento se produce en paralelo a una nueva oleada de ventas en el mercado de deuda. Las rentabilidades de los bonos soberanos de la eurozona vuelven a acercarse a sus máximos recientes, mientras los inversores elevan la prima exigida a países con mayores niveles de endeudamiento. La subida de los tipos de mercado supone una presión adicional para las carteras de deuda de los bancos y alimenta la preocupación por el crecimiento económico.
A esta presión se suma el petróleo, que repunta más de un 5% ante las dudas sobre el suministro desde Oriente Próximo y las interrupciones de producción en Estados Unidos. El encarecimiento de la energía reaviva los temores de inflación y complica el escenario para los bancos centrales, al reducir el margen para una política monetaria más acomodaticia.
En las bolsas, el castigo se extiende al conjunto del mercado. El Stoxx 600 retrocede alrededor de un 0,9%, mientras el CAC 40 francés cae cerca de un 1%. Y es que Francia permanece en el foco de los inversores por la presión sobre sus cuentas públicas y el aumento del coste de financiación, en la que el riesgo político interno y las preocupaciones sobre la deuda se han sumado a una ola generalizada de ventas de bonos del Estado.
Esta caída ha impulsado el rendimiento de los bonos del Estado francés a 10 años (OAT) hasta el 4,99%, su nivel más alto desde 2002. «Esto ha hecho que el diferencial entre el OAT y el Bund alcance los 146 puntos básicos (pb) y, francamente, el panorama técnico no nos lleva a creer que hayamos alcanzado aún un techo. De hecho, consideramos que varios políticos son culpables de echar leña al fuego con diversos comentarios irresponsables, y el entorno es tal que, lamentablemente, abunda la falta de criterio por parte de quienes ocupan puestos de liderazgo (o de quienes aspiran a ellos)», indica Jakub Lichwa, gestor de carteras, TwentyFour AM (boutique de Vontobel).
Es más, este experto añade que los bancos siempre se ven en el punto de mira cuando la deuda soberana nacional se ve sometida a presión, «y con razón». «Normalmente, la situación del Estado está estrechamente ligada a la solidez de la economía subyacente, y lo mismo ocurre con los activos que los bancos mantienen en sus balances (créditos hipotecarios, préstamos corporativos, etc.). Como resultado, y como era de esperar, en las últimas semanas hemos observado que los bancos franceses han obtenido peores resultados que sus homólogos europeos, tanto en el ámbito de la renta variable como en el del crédito«.
Además, unos rendimientos más elevados suelen ser menos favorables para los bancos franceses, ya que tienden a mantener activos de larga duración (hipotecas) financiados con depósitos, lo que genera un riesgo real de compresión de márgenes.
El mercado permanece ahora pendiente de las señales de los bancos centrales. Las actas de la última reunión de la Reserva Federal (Fed) mostraron división entre sus miembros sobre la necesidad de nuevas subidas de tipos, mientras los inversores esperan nuevas referencias del Banco Central Europeo (BCE) para calibrar el rumbo de la política monetaria.
