Este aumento «garantizaría que el Consejo de Gobierno se mantuviera en una buena posición para afrontar la incertidumbre derivada del conflicto», indica el texto, añadiendo que la guerra en Oriente Medio «seguía generando presiones inflacionarias y las proyecciones actualizadas del personal indicaban que la inflación se mantendría muy por encima del objetivo durante un período prolongado«.
Como se indica, en general, la subida de tipos de interés en 25 puntos básicos se justificaba «a la luz de los datos disponibles, las proyecciones del personal de septiembre y la evolución de las perspectivas inflacionarias y era necesaria para asegurar un retorno suficientemente oportuno y sostenido de la inflación al objetivo«.
En lo referente a la comunicación, los miembros reiteraron que las futuras decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés seguirán basándose en su evaluación de las perspectivas de inflación y los riesgos asociados ante los datos económicos y financieros que se vayan publicando, así como de la dinámica de la inflación subyacente y la eficacia de la transmisión de la política monetaria.
«El Consejo de Gobierno también seguirá adoptando un enfoque que dependa de los datos y que se adapte a cada reunión para determinar la postura de política monetaria adecuada», remarcan. Además, ante la volatilidad del entorno y la incertidumbre generalizada, que implican que la situación podía cambiar rápidamente, consideraron que era «fundamental» abstenerse de ofrecer orientación sobre la futura trayectoria de los tipos de interés y conservar «plena discreción» para todas las reuniones futuras.
«Era prudente reconocer la elevada incertidumbre, los riesgos que rodean las perspectivas de inflación y los diferentes escenarios posibles, dado que la función de reacción del Consejo de Gobierno ya indicaba cómo respondería en distintas circunstancias», con lo que, en este contexto, «la comunicación debía mantenerse neutral, sin sugerir que la decisión actual fuera un paso más en un ciclo de endurecimiento monetario predeterminado ni que fuera la última subida de tipos» y, al mismo tiempo, «era vital mantener la vigilancia».
De cara al futuro, se remarcó que el Consejo de Gobierno establecería la política monetaria adecuada para garantizar que la inflación se estabilizara de forma sostenible en el objetivo a medio plazo.
«Continuaría vigilando de cerca la magnitud y la persistencia del aumento de los precios de la energía y su repercusión en la fijación de precios y salarios, las expectativas de inflación y la dinámica económica general. En los próximos meses, sería especialmente importante evaluar la intensidad de los efectos indirectos y estar muy atentos a los efectos de segunda ronda, ya que esta dinámica podría hacer que el impacto inflacionario directo de la crisis energética fuera más persistente», señalan las actas.
