Esta nueva subida en los rendimientos de la deuda se ha podido sentir a lo largo de toda la curva, puesto que el del bono del Tesoro a 30 años aumentó 8,3 puntos básicos hasta el 5,724%, alcanzando también su máximo en 24 años, mientras que el bono del a 2 años subió 2,7 puntos básicos y se ubicó en 4,818%.
«La evolución de los bonos del Tesoro parece estar impulsada realmente por un cambio en la narrativa del crecimiento, que ha pasado de ‘resiliente’ a ‘sólido’. Esto concuerda con el giro del presidente Warsh en Jackson Hole y en la reunión del FOMC de septiembre. Parece que está menos relacionado con la inflación o la política fiscal y más con la solidez del consumo y la inversión en un momento en el que el mercado laboral se mantiene en equilibrio», señala Robert Dishner, gestor sénior de Neuberger.
De cara al futuro, anticipa que «si el mercado laboral se debilitara, cabría esperar que la Fed prestara mucha atención a ello, ya que podría provocar una ralentización del crecimiento y de la inflación, esta última debería seguir desacelerándose hasta 2027″.
Todo esto a la espera de una emisión clave para el futuro de la renta fija, ya que el Tesoro planea vender 39.000 millones de dólares en bonos a 10 años en una subasta este miércoles.
Ipek Ozkardeskaya, analista sénior en Swissquote Bank, considera que el foco estará en «si los elevados rendimientos bastan para convencer a los inversores de comprometerse a más largo plazo, a pesar de la incertidumbre inflacionista, el aumento de la deuda pública y el riesgo de que los tipos sigan subiendo».
Cabe recordar que la subasta de bonos del Tesoro estadounidense a 3 años celebrada ayer se adjudicó con un rendimiento del 4,93%, la tasa más alta desde mayo de 2006.
«Los postores indirectos —grupo que incluye a inversores extranjeros— adquirieron el 57,6% de la emisión, una cifra inferior a su media de los últimos 12 meses (situada en torno al 63%), lo que sugiere que los mayores rendimientos aún no han logrado reactivar plenamente su interés. La verdadera prueba llegará hoy con la subasta de bonos a 10 años por valor de 39.000 millones de dólares», añade.
Por su parte, el analista Stephen Innes señala que «durante el último mes, el mercado de bonos ha estado ajustando sus precios ante un escenario mucho más adverso».
«Los rendimientos se sitúan cerca de máximos no vistos en décadas, los diferenciales de la deuda soberana en Europa se han ampliado considerablemente, las expectativas sobre la política monetaria han cambiado y el precio del petróleo sigue por encima de los 100 dólares por barril. Sin embargo, los mercados de renta variable se mantienen sorprendentemente cerca de niveles récord, la volatilidad permanece contenida y el crédito corporativo está lejos de alcanzar los niveles que normalmente se asocian con las tensiones que ahora se observan en los mercados de deuda soberana», concluye.
