Con el escrutinio completado, Lula obtuvo 64,26 millones de votos, el 51,79% de los sufragios válidos, frente a los 59,83 millones de Bolsonaro, que consiguió el 48,21%, según los datos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE).

El resultado supone además un hito en la historia electoral reciente del país: es la primera vez desde el regreso de las elecciones presidenciales directas, en 1989, que un candidato consigue imponerse en la segunda vuelta después de haber perdido la primera. Lula, de 80 años, gobernará Brasil entre 2027 y 2030.

La victoria ha sorprendido al mercado, que había elevado sus apuestas por Bolsonaro después de su triunfo en la primera vuelta

La victoria ha sorprendido al mercado, que en las últimas semanas había elevado sus apuestas por Bolsonaro después de su triunfo en la primera vuelta. Los inversores veían al candidato conservador como una opción más favorable para impulsar una mayor disciplina fiscal y medidas de desregulación.

La reacción no se ha hecho esperar. El iShares MSCI Brazil ETF (EWZ), uno de los principales vehículos utilizados en Estados Unidos para invertir en la bolsa brasileña, llegó a desplomarse cerca de un 20% en la negociación nocturna, mientras que un ETF sobre Brasil cotizado en Tokio llegó a perder alrededor de un 15%-16%. Los futuros sobre el real brasileño también llegaron a caer alrededor de un 10%.

Estos movimientos ya anticipaban una sesión de elevada volatilidad en los mercados brasileños. De hecho, el índice Bovespa ha cerrado con un retroceso del 13,43%, después de que tanto la bolsa como la divisa hubieran subido con fuerza antes de las elecciones ante la expectativa de una victoria de Bolsonaro. ‘Reuters’ señala que las acciones brasileñas habían avanzado cerca de un 7% y el real se había apreciado alrededor de un 5% en el periodo previo a la votación. En España, este resultado ha impactado en las compañías con intereses en el país, como Telefónica, Santander, Mapfre…, que lo han recogido con fuertes recortes.

BOLSONARO NO RECONOCE LA DERROTA

La incertidumbre política se ha visto además incrementada después de que Flávio Bolsonaro se negara a reconocer el resultado y anunciara que tratará de conseguir su anulación.

Bolsonaro ha cuestionado la decisión del juez del Tribunal Supremo Cristiano Zanin de ampliar durante dos horas la votación en determinados centros, una medida adoptada después de los problemas registrados durante la jornada electoral. El TSE explicó que la votación únicamente continuó en aquellos lugares en los que todavía no había terminado a las 17:00 horas.

La campaña estuvo marcada por denuncias cruzadas sobre dificultades para votar. El equipo de Lula denunció problemas con el transporte público en algunas zonas, mientras que el de Bolsonaro había reclamado también una ampliación del horario por las fuertes lluvias que afectaron a colegios electorales del sur del país.

Reuters señala, no obstante, que los analistas consideran muy improbable que prospere una eventual anulación, aunque el desafío de Bolsonaro puede incrementar la tensión política y abrir la puerta a protestas.

EL MERCADO MIRA AHORA A LA DEUDA

Más allá de la disputa electoral, el gran reto de Lula será convencer a los mercados de que puede estabilizar las finanzas públicas brasileñas. La deuda bruta del país supera ya el 82% del PIB, mientras los elevados tipos de interés y el peso del gasto obligatorio limitan el margen fiscal del Gobierno.

Rabobank cree que la victoria de Lula supone también un revés para la Administración Trump en sus esfuerzos por reforzar la influencia en América Latina

Los inversores estarán especialmente atentos a las primeras señales sobre el presupuesto de 2027, el control del gasto y la elección del próximo ministro de Finanzas.

Rabobank destaca precisamente que las elecciones, la guerra y los bancos centrales serán los grandes factores capaces de generar volatilidad esta semana. La firma recuerda que los mercados de predicción habían favorecido a Bolsonaro antes de la votación y considera que la victoria de Lula supone también un revés para la Administración Trump en sus esfuerzos por reforzar la influencia estadounidense en América Latina.

Brasil ha ganado además relevancia estratégica en los últimos meses por su papel en los mercados energéticos. Según Rabobank, sus exportaciones de petróleo crecieron un 17% interanual hasta septiembre y llegaron a superar ese mes a la soja como principal producto de exportación del país. China sigue siendo el mayor comprador tanto de crudo como de soja brasileña, un elemento que añade una dimensión geopolítica al resultado electoral.

Lula tendrá, además, que gobernar con un Congreso difícil. El Partido Liberal de Bolsonaro conserva una importante representación parlamentaria, lo que puede limitar la capacidad del presidente para sacar adelante su agenda económica y social durante los próximos cuatro años.

Por tradeo