Los mercados han seguido sufriendo por los mismos factores que ayer los llevaron a cerrar en rojo. En primer lugar, la escalada del petróleo, con el Brent en los 108 dólares después de que los hutíes de Yemen atacaran Arabia Saudí y Riad cerrara un importante oleoducto que permite transportar crudo hacia el mar Rojo sin necesidad de atravesar el estrecho de Ormuz.

También preocupan los rendimientos de los bonos soberanos de todo el mundo, especialmente en Estados Unidos, donde el bono del Tesoro a 10 años subió a su nivel más alto desde 2007. Asimismo, la rentabilidad del bono a 30 años ha subido más de 5 puntos básicos, hasta el 5,384%, mientras que la del bono a dos años, más sensible a las expectativas sobre política monetaria, ha avanzado unos 4 puntos básicos, hasta el 4,68%.

«Aunque los beneficios empresariales han compensado hasta ahora este lastre, la proximidad del umbral del 5% en los rendimientos de los bonos a 10 años marca un punto de inflexión históricamente importante, a partir del cual los tipos de interés suelen convertirse en un lastre más persistente para la renta variable. Con los riesgos inflacionarios aún presentes y los rendimientos subiendo, el colchón que proporciona el crecimiento de los beneficios podría resultar cada vez más difícil de mantener«, explican los analistas de Barclays.

Estos dos factores, sumados a los últimos datos macroeconómicos, parecen haber dejado prácticamente sin opciones a la Fed. El mercado prácticamente da por hecho que el banco central estadounidense anunciará mañana una subida de tipos de 25 puntos básicos (pb), mientras que el consenso de analistas no descartan una o dos subidas adicionales antes de que finalice 2026, según datos de la herramienta FedWatch.

«Los rendimientos de los tramos cortos subieron con fuerza y ​​los de los largos bajaron después de que el dato del IPC de EEUU enviara una señal clara al mercado de que la Reserva Federal subirá los tipos esta semana. La probabilidad implícita en el mercado de una subida de tipos la semana que viene aumentó hasta cerca del 90% —frente a menos del 70% previo a la publicación del dato—, lo que sugiere que la decisión ya está tomada«, señala el analista Neil Wilson.

No obstante, los analistas de Danske Bank ven probable que la decisión sea «ajustada» y se decante por unos pocos votos. Sobre las implicaciones de una posible pausa, aseguran que si la Fed mantiene los tipos sin cambios esta semana se produciría «un riesgo alcista a corto plazo» para su perspectiva bajista sobre el par EUR/USD, aunque apuntan que «el desglose exacto de la votación será determinante para la reacción del mercado».

«Esperamos que la Fed, por primera vez en la era del presidente Kevin Warsh, eleve su tipo de referencia hasta un límite superior del 4% en la reunión de esta semana», afirma Christopher Hodge, economista jefe de EEUU de Natixis CIB Americas, «También creemos que enfatizará que esta decisión es puntual y no compromete a la Fed con ninguna medida en las reuniones posteriores, lo que le dará a él y al Comité la máxima flexibilidad para responder a posibles shocks».

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Paralelamente, el mercado ha estado pendiente de todo lo que tiene que ver con la inteligencia artificial (IA) después de que varias de las principales compañías del sector pidieran echar el freno con el desarrollo de esta tecnología.

Sam Altman, CEO de OpenAI, sugirió este fin de semana en una entrevista que el creador de ChatGPT y otras compañías líderes del sector podrían estar cerca de un acuerdo en este frente que también permita abordar conjuntamente los crecientes riesgos de seguridad. Además, confirmó que la compañía no saldrá a bolsa en 2026. Por su parte, Dario Amodei, CEO de Anthropic, anunció el sábado nuevas medidas de seguridad y defendió abiertamente que es necesario ralentizar el ritmo al que aumentan las capacidades de los modelos de IA.

A estas dos voces se ha sumado la de Microsoft. Su CEO, Satya Nadella, publicó en la red social X que «si la IA que desarrollamos no ayuda a la humanidad y no está bajo control humano, no vale la pena seguir adelante con su desarrollo». También las del magnate Elon Musk, fundador de xAI (ahora parte de SpaceX, empresa de la que es CEO), o Demis Hassabis, científico jefe de Alphabet (Google), quien ha asegurado que ralentizar el desarrollo es el «camino correcto».

En el bando opuesto se sitúa el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha restado importancia a los riesgos asociados a esta tecnología y ha criticado a Amodei por pedir más regulación en el sector. «El único control o ‘mecanismo de seguridad’ que necesita la IA es un PRESIDENTE FUERTE E INTELIGENTE (¡con un alto coeficiente intelectual!), ¡y Estados Unidos lo tiene de sobra!», ha publicado Trump en su red Truth Social.

Asimismo, otras muchas voces han criticado a estas compañías por enmascarar sus preocupaciones sobre la seguridad y distraer la atención de sus aparentes problemas económicos y de bloquear el acceso a nuevos competidores mediante la regulación. «Los anuncios de este fin de semana parecen más una búsqueda de regulación que un acto de responsabilidad frente a la humanidad. Una oportunidad para estas empresas para exigir al gobierno americano mayor regulación. O lo que es lo mismo, unas mayores barreras de entrada que les permita no tener que preocuparse por otros competidores más pequeños que puedan surgir», apunta Javier Cabrera, analista de XTB.

Sea como fuere, todo esto ha provocado fuertes caídas en las acciones más vinculadas a esta tecnología, al tiempo que Goldman Sachs advierte que el anuncio podría dejar a muchos inversores sin margen de maniobra, ya que un gran número de carteras con gran peso tecnológico fueron reconstruidas justo antes de estos anuncios. «Nuestro escenario base sigue siendo favorable para la renta variable, respaldado por el continuo impulso de los beneficios, pero el riesgo de una corrección más pronunciada de las valoraciones aumenta si los rendimientos se sitúan significativamente por encima de los niveles actuales», destacan desde Barclays.

OTROS MERCADOS

En otros mercados, el petróleo ha seguido subiendo: el Brent alcanza los 108,5 dólares y el WTI, los 105,7.

El oro ha caído un 0,33% y cotiza en 4.337 dólares, mientras que la plata retrocede otro tanto y se mueve en 63,92 dólares.

El par EUR/USD se ha devaluado un 0,05%, hasta 1,1541.

El rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha alcanzado el 5%.

El bitcoin ha caído con ganas hasta los 75.910 dólares.

Por tradeo