La ‘ola azul’ ha sido tremenda y ha reconfigurado por completo el poder legislativo en EEUU. Tal es la situación que ya se descuenta que Trump se enfrentará a un escenario de confrontación constante durante los dos años que le restan al frente de la Casa Blanca.

Y es que la victoria demócrata en el Senado, que no era segura, ha sido aplastante. El partido, que necesitaba arrebatarle cuatro escaños a los republicanos, ha ganado finalmente en siete nuevos estados: Carolina del Norte, Carolina del Sur, Texas, Ohio, Iowa, Kansas y Maine, sobrepasando así la mayoría absoluta de 51 asientos.

De hecho, de estas victorias la más destacada es la de Texas, donde el demócrata James Talarico ha ganado a su rival Ken Paxton, logrando que el estado se tiña de azul por primera vez en 38 años. También ha ganado la candidata demócrata Gina Hinojosa como gobernadora.

Por su parte, en cuanto a la Cámara de Representantes, de los 435 escaños que había en juego, el Partido Demócrata necesitaba cambiar el signo en tres de ellos respecto a las pasadas elecciones. El resultado de la Cámara baja también ha sido destacado, tanto que los demócratas ya han arrebatado 22 asientos al Partido Republicano y se hacen con un total de 231 escaños, lo que les proporciona una cómoda mayoría.

El propio Trump ya ha reconocido el triunfo demócrata en estos comicios, pero también ha achacado el fracaso del Partido Republicano a que él no aparecía en la papeleta. Tal y como ha dicho en la red social Truth Social, «no aparecía en la papeleta electoral y, si hubiera estado, ¡habríamos ganado por una victoria aplastante!».

En declaraciones posteriores a diferentes medios de comunicación estadounidenses el presidente ha dicho que acepta los resultados y que está dispuesto a gobernar negociando con los demócratas, que ahora tienen el control legislativo. Según ha dicho, han hecho «un buen trabajo».

Trump ha reconocido que la guerra de Irán tiene parte de culpa en la derrota republicana, pero ha asegurado que no lamenta haberla iniciado. Y ha dejado claro que hará uso de su derecho de veto. Prevé que los demócratas van a enviarle medidas legislativas que considera «locas» y por eso las vetará, aunque se ha mostrado dispuesto a hablar de temas de inmigración con ellos.

De hecho, el propio Trump ha colgado en Truth Social una imagen de una gorra roja (como las que suele llevar con el lema ‘Make American Great Again’) en la que se lee: VETO. Cabe recordar que el presidente ya había avisado de que si su partido perdía el control del Congreso, como finalmente ha ocurrido, iba a convertirse en «el Señor Veto» para paralizar las iniciativas legislativas demócratas.

Las ‘mid term’ se han celebrado para elegir a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a un tercio de los senadores, además de a los gobernadores de 36 estados y cientos de cargos estatales y locales.

VICTORIA APLASTANTE

La reacción de los expertos a estos resultados no se ha hecho esperar. Desde Berenberg apuntan, por ejemplo, que la victoria demócrata ha sido «aplastante», tanto que «la magnitud del giro electoral en contra de Trump y de su movimiento MAGA en las elecciones de mitad de mandato ha superado las expectativas».

En su opinión, «perder el control del Congreso convierte a Trump en un presidente saliente (lame duck) durante los dos últimos años de su segundo mandato, como les ha sucedido a la mayoría de los presidentes estadounidenses recientes antes que a él».

Probablemente, comentan en la firma alemana de análisis, «Trump todavía podría vetar las iniciativas legislativas de los demócratas», pero a su juicio es de esperar que la magnitud de las pérdidas del movimiento MAGA acabe «debilitando el control de Trump sobre el Partido Republicano y, posiblemente, abra la puerta a una mayor cooperación entre ambos partidos».

No obstante, desde Berenberg dejan claro también que este contundente voto de rechazo a Trump «no tiene por qué anticipar una victoria demócrata en las elecciones presidenciales de noviembre de 2028″. «Los demócratas están divididos y, en general, no gozan de demasiada popularidad», recuerdan.

Por eso, «para ganar las elecciones dentro de dos años, necesitarán construir un relato positivo que conecte con los votantes moderados de los estados clave donde los resultados electorales suelen ser más ajustado». Está por ver «si los demócratas se desplazan hacia la izquierda o centran sus esfuerzos en posiciones más moderadas para ganar las grandes elecciones de 2028».

Por tradeo