Y es que el cruce presenta fuerzas contrapuestas, donde Francia introduce nuevos riesgos para la moneda única, mientras que otros factores apuntan a que el actual respaldo del dólar podría no ser suficiente para provocar una ruptura sostenida del euro a la baja.

Con este telón de fondo, Deutsche Bank mantiene un objetivo de 1,17 dólares por euro para finales de año, mientras que ING contempla un escenario de 1,11 si continúa el deterioro de los diferenciales fiscales europeos. Ebury, por su parte, distingue entre un corto plazo favorable al dólar y una perspectiva de medio plazo de debilitamiento del billete verde si disminuyen los riesgos geopolíticos.

FRANCIA Y EL RIESGO FISCAL

Uno de los principales focos de atención se encuentra en el mercado de deuda europeo. El diferencial entre la deuda francesa y alemana a 10 años ha alcanzado los 130 puntos básicos, un movimiento que empieza a tener reflejo en el mercado de divisas.

De hecho, ING Economics advierte de que el aumento de los diferenciales de deuda puede trasladarse con mayor intensidad al euro si las tensiones fiscales continúan. «La historia sugiere que la correlación entre el euro y el aumento de los diferenciales de deuda de la eurozona puede intensificarse rápidamente».

Además, los analistas de la firma señalan que el reciente anuncio presupuestario de Francia puede proporcionar cierto margen de tiempo, pero no resuelve los problemas estructurales de déficit. «Si la situación no mejora, un EUR/USD que hasta ahora se ha mostrado resistente podría afrontar riesgos bajistas significativos«.

La incertidumbre aumenta ante la ausencia de un plan suficientemente detallado de recortes de gasto y la proximidad de nuevas citas electorales. Es más, el equipo de renta fija de ING contempla incluso los 150 puntos básicos como un posible siguiente nivel para el diferencial entre el OAT francés y el Bund alemán a 10 años.

«Esto genera riesgos importantes a la baja para el euro. La creciente volatilidad de los rendimientos y la perspectiva de mayores diferenciales están llevando al mercado a un entorno donde el euro se vuelve mucho más sensible a la política fiscal y al panorama de los bonos. Ya hemos visto episodios similares, a menudo centrados en Italia. Sin embargo, la respuesta del euro hasta ahora ha sido notablemente moderada en comparación con aquellos períodos anteriores», explica ING Economics.

LA FED, ¿RESPALDARÁ AL DÓLAR?

No obstante, Deutsche Bank considera que el mercado puede estar exagerando la probabilidad de una ruptura bajista del EUR/USD. El cruce se encuentra en la parte baja del rango de 1,13-1,20 en el que se ha movido durante el año, pero el banco alemán no apuesta por perseguir nuevas caídas.

Uno de sus principales argumentos es la resistencia de la economía mundial, impulsada por el doble boom de inversión en capital: por un lado, la inteligencia artificial (IA) y, por otro, la autonomía estratégica. Por ello, la entidad cree que «este entorno de crecimiento mundial no es compatible con una situación de excepcionalismo estadounidense».

Así, el segundo argumento de Deutsche Bank está relacionado con los tipos de interés estadounidenses. «Las expectativas actuales sobre el nivel terminal de los tipos de la Reserva Federal parecen ya muy exigentes, especialmente después de que el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, se pronunciara contra la posibilidad de una sucesión de subidas de tipos».

En este sentido, el banco sostiene que «cualquier subida adicional de los tipos estadounidenses tendría ahora más probabilidades de proceder de un aumento de la prima por plazo, algo que históricamente no suele favorecer la apreciación del dólar».

A esto se suma la evolución de los mercados energéticos.

EL PETRÓLEO, OTRA PIEZA CLAVE

El repunte de los precios de la energía se ha convertido en otro de los principales elementos de apoyo al dólar y, al mismo tiempo, en una fuente de presión para las economías importadoras de energía.

Sin embargo, Deutsche Bank asegura que buena parte de ese riesgo ya está reflejado en los precios. El banco observa señales de normalización de los flujos de petróleo procedentes de Oriente Medio y contempla un escenario en el que el crudo pueda situarse cerca de los 90 dólares por barril a finales de año.

La entidad también estima que los riesgos geopolíticos podrían mejorar. «Por parte estadounidense, la Administración tendría incentivos para conseguir una ‘victoria’ antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato. Desde el lado iraní, la capacidad de Estados Unidos para llevar a cabo acciones militares podría ser mayor después de esos comicios».

De este modo, los estrategas de banco alemán tienen claro que, con un crecimiento mundial sólido, unos mercados energéticos que ya descuentan una elevada prima de riesgo y un ciclo de subidas de la Fed ampliamente descontado, «este no es el momento adecuado para apostar por nuevas caídas del EUR/USD«.

Ebury, por su parte, subraya que la combinación de precios del petróleo elevados, tipos de interés al alza, flujos hacia activos considerados refugio y el desmantelamiento de posiciones de carry trade está alterando algunas de las correlaciones tradicionales del mercado de divisas.

«Unos mayores rendimientos de los bonos ya no implican necesariamente una moneda más fuerte, dado que los rendimientos están subiendo de forma generalizada y, en muchos casos, por motivos desfavorables para las economías correspondientes, como las preocupaciones sobre la inflación o los elevados niveles de deuda», comentan en la firma.

Por tanto, en un entorno marcado por precios del petróleo elevados, tipos de interés al alza y el desmantelamiento de posiciones de carry trade, Ebury identifica al dólar entre las divisas mejor posicionadas a corto plazo, junto con monedas de países exportadores netos de energía como la corona noruega y el peso colombiano. A medio plazo, mantiene su previsión de una tendencia bajista para el billete verde una vez que disminuya el riesgo asociado al conflicto con Irán.

En definitiva, el próximo movimiento del EUR/USD dependerá de la interacción entre tres grandes variables: la política monetaria de la Fed, la evolución de los precios de la energía y la capacidad de Europa para contener sus riesgos fiscales.

Por tradeo