Hay que recordar que 2026 comenzó con el euríbor en el 2,245%, poniendo fin a una racha de cinco meses seguidos al alza. En febrero se apuntó otra ligera bajada, al 2,221%, pero en marzo recuperó la senda alcista, escalando al 2,565%. En abril, se colocó en el 2,747%, para firmar en mayo su tercer incremento consecutivo, hasta el 2,804%, un nivel que rondó en junio (2,798%), pero que superó en julio, cuando llegó al 2,855%.
Una tendencia al alza que la tasa de referencia del mercado interbancario al que están ligadas la mayoría de las hipotecas a tipo variable confirma en el cierre del octavo mes del año.
«La última subida del euríbor, así como las anteriores, tienen un origen común: la guerra librada entre Estados Unidos (junto a su aliado Israel) e Irán. La inflación causada por el conflicto obligó al BCE a incrementar sus tipos de interés en junio para controlar los precios», señala el analista hipotecario del comparador HelpMyCash, Miquel Riera, que añade que «el incremento del índice en agosto avanza que el BCE podría subir sus tipos al menos dos veces más antes de que acabe el año: una en septiembre y otra probablemente en diciembre».
La subida de septiembre se da prácticamente por hecha, dado que la inflación de la eurozona se encuentra por encima del 2%. «Ahora bien, si Irán y Estados Unidos alcanzan un acuerdo de paz antes de que acabe el año, existe la posibilidad de que los precios se moderen y de que no sea necesario ese incremento de intereses«. En ese escenario optimista, Riera cree que el valor del euríbor se moderaría y que «podría acabar el año alrededor del 2,80%».
Sin embargo, si el conflicto se enquista y no se resuelve para finales de 2026, asegura que sí se producirá el aumento de intereses y que el índice alcanzará el 3% en diciembre, con opciones de llegar a situarse en el 3,1% como máximo. En cualquier caso, acabará el año por encima de los valores de finales de 2025.
Para el comparador Kelisto.es, «lo más preocupante es que este movimiento del euríbor viene acompañado de nuevas señales de que las presiones inflacionistas provocadas por el conflicto en Oriente Próximo están siendo más persistentes de lo esperado. Este escenario hace cada vez más difícil pensar que el BCE pueda permanecer al margen. De hecho, las actas de su reunión de julio muestran que entre sus miembros ya existía la percepción de que probablemente sería necesaria una nueva subida de tipos«, afirma su portavoz de Finanzas Personales, Pedro Ruiz.
Considera, además, que la situación geopolítica sigue siendo extremadamente difícil de anticipar. «Durante agosto se han intensificado los esfuerzos diplomáticos para normalizar el tráfico por el estrecho de Ormuz, mientras Irán y Omán trabajan en fórmulas que permitan recuperar progresivamente la navegación. Estas noticias han contribuido a moderar el precio del petróleo en los últimos días. Sin embargo, sería prematuro interpretar estos movimientos como el final del conflicto: el tráfico por el estrecho continúa muy por debajo de sus niveles habituales y EEUU ha endurecido su presión económica sobre Irán mientras Donald Trump asegura que Washington no mantiene actualmente negociaciones directas con Teherán».
Por tanto, destaca que el escenario «ha empeorado claramente respecto al que manejábamos hace apenas un mes. Ya no estamos hablando únicamente del riesgo de que la inflación aumente o de que el BCE vuelva a subir los tipos: la inflación ha vuelto a acelerarse con fuerza, el mercado prácticamente descuenta un nuevo movimiento del banco central y el euríbor ya ha superado el 3% en tasa diaria. Además, la inflación de la eurozona se situó en julio en el 2,9%, por encima del objetivo del BCE, y las primeras estimaciones apuntan a que podría volver a subir en agosto».
Todo ello reduce considerablemente el margen para que el euríbor experimente una bajada significativa a corto plazo, asegura.
«Si los avances diplomáticos permiten normalizar progresivamente el tránsito por Ormuz, los precios energéticos se moderan y el BCE limita su respuesta a una subida adicional en septiembre, el euríbor podría terminar 2026 en el entorno del 2,8%-3%. Sin embargo, si la inflación continúa sorprendiendo al alza y Fráncfort se ve obligado a ejecutar nuevas subidas de tipos, cada vez resulta más plausible que el euríbor termine el año en torno al 3% o incluso por encima de esa barrera«, dice.
Finalmente, desde Roams, Pablo Vega, experto en finanzas, comenta que «el euríbor llega a la reunión de septiembre habiendo hecho buena parte del trabajo por adelantado. Con una subida de 25 puntos básicos como la opción más probable, el mercado no estará pendiente únicamente de si el BCE sube, sino de cuántas subidas cree que pueden quedar después. Ahí estará probablemente el verdadero catalizador para saber si el 3% actúa como zona de consolidación o como punto de partida para un nuevo tramo al alza».
«Tenemos una situación especialmente llamativa: desde junio el BCE solo ha realizado una subida de 25 puntos básicos, pero el euríbor ha seguido escalando y ya ha llegado a superar el 3% en cotización intradía. Eso demuestra que el coste financiero no depende únicamente de dónde estén hoy los tipos oficiales, sino de dónde cree el mercado que estarán dentro de seis o doce meses«, concluye.
