Sobre esto último, el presidente estadounidense Donald Trump defendió este lunes su acuerdo con el Kremlin para flexibilizar las sanciones sobre el diésel ruso tras las críticas recibidas por parte tanto de miembros del Partido Demócrata como de su propio Partido Republicano. El mandatario norteamericano también cargó contra la Unión Europea, recordando que los Veintisiete han seguido comprando productos energéticos rusos, para justificar una decisión que calificó como la «correcta para el pueblo estadounidense».

El pacto entre Washington y Moscú, que permitiría a Rusia suministrar diésel a los mercados estadounidense y mundial durante seis meses , contempla la importación de 300.000 toneladas de diésel «inmediatamente», con otras 500.000 prometidas para noviembre y 1.000.0000 adicionales «inmediatamente después». Estados Unidos consume cada día unos 3,6 millones de barriles de diésel, lo que equivale a unas 482.400 toneladas métricas de este combustible. Dicho de otro modo, el acuerdo de Trump apenas cubriría poco más de la mitad de un día de consumo.

Por ello, los expertos cuestionan la eficacia del acuerdo. Goldman Sachs indica que es poco probable que el suministro adicional de diésel ruso alivie significativamente la presión sobre los precios mundiales de los combustibles. El banco estimó que un aumento de 800.000 toneladas métricas, equivalente a unos seis millones de barriles, reduciría los precios mayoristas del diésel en la costa estadounidense del golfo de México y en Europa entre apenas uno y dos dólares por barril.

En un informe publicado el lunes, el banco destacó que las interrupciones en las operaciones de las refinerías rusas habían aumentado en tres millones de barriles diarios con respecto al año anterior, lo que limita la capacidad de Moscú para incrementar la producción. Según el gigante bancario, los mercados mundiales del diésel siguen sometidos a una fuerte presión, con unas reservas estadounidenses un 14% inferiores a las de hace un año y una caída del 11% en las existencias visibles de China. Asimismo, Goldman estima que, durante los últimos siete meses, las exportaciones por vía marítima cayeron en 1,4 millones de barriles diarios, un 20% menos que el año anterior.

Cabe recordar que Trump y el Partido Republicano se enfrentan a unas elecciones de medio mandato en un contexto de profundo descontento de la población por la situación económica del país, especialmente debido a la escalada de los precios de los combustibles.

Por otro lado, los analistas de Scope Ratings prevén que la crisis de gasóleo en Europa alcance su punto álgido en 2027, momento en el que vencerán las operaciones de cobertura. «Con el conflicto entre EEUU e Irán sin resolver y las refinerías rusas siendo atacadas desde Ucrania, se prevé que el diferencial del gasóleo se mantenga por encima de los niveles anteriores a febrero de 2026 hasta bien entrado el próximo año, incluso si se reabre el estrecho de Ormuz. Es probable que las exportaciones de productos petrolíferos del Golfo y de Rusia se recuperen más lentamente que las de crudo, mientras que las existencias de gasóleo se agotan de cara al invierno«, explican estos expertos.

Paralelamente, los inversores analizan los últimos acontecimientos en Oriente Próximo después de que Arabia Saudí informara que interceptó más misiles balísticos lanzados por los hutíes. Según informan distintos medios, el grupo armado de Yemen atacó Riad y Khamis Mushait, cerca de la frontera entre Arabia Saudí y Yemen, a última hora del lunes. Los ataques de los últimos días han dejado al menos 18 muertos y más de 300 heridos y suponen un serio desafío para estabilizar los flujos de petróleo en la región.

Trump afirmó el lunes que había hablado con el príncipe heredero saudí tras los ataques del fin de semana. Anteriormente, el presidente norteamericano había señalado que estaba considerando sumarse a la lucha contra el grupo armado respaldado por Irán. Sin embargo, según destaca a ‘Bloomberg’ Aaron David Miller, investigador sénior de la Carnegie Endowment for International Peace, ni siquiera una intervención directa lograría probablemente disuadir a los hutíes de atacar el reino. Miller trabajó anteriormente en el Departamento de Estado, donde asesoró a distintas administraciones estadounidenses sobre política en Oriente Próximo.

Por tradeo