«Los precios se dispararon casi un 150% el año pasado, con un incremento adicional del 40% en lo que va de año, superando significativamente al oro. Esta fortaleza refleja tanto la resiliencia de los flujos hacia activos refugio como la robusta demanda industrial, lo que elevó la relación oro-plata a poco más de 50, su nivel más bajo desde 2011″, valoran en ING.

«La plata subió a los 100 dólares por primera vez, impulsada por la debilidad del dólar estadounidense, las persistentes tensiones geopolíticas y la creciente incertidumbre económica«, indica Axel Rudolph, analista técnico jefe de la plataforma de inversión y comercio IG.

Y es que el presidente de EEUU, Donald Trump, ha anunciado un preacuerdo sobre Groenlandia tras semanas de amenazas arancelarias a los países europeos, en una nueva ejemplificación del ‘TACO trade’ («Trump Always Chickens Out» o «Trump Siempre Se Acobarda»).

El apoyo a la plata también se ha visto reforzado por la depreciación del dólar estadounidense, la reducción de los rendimientos reales y un mayor interés de los inversores por los activos tangibles en un contexto de mayor incertidumbre política.

De hecho, Rudolph comenta que el alza del metal precioso se ha visto reforzada por una histórica contracción de posiciones cortas, una fuerte demanda de inversores industriales y minoristas, y el endurecimiento de los controles de exportación chinos, que han exacerbado las preocupaciones sobre la oferta y han impulsado aún más el repunte.

«La plata también se ha visto impulsada por una histórica contracción de posiciones cortas y un fuerte volumen de compras minoristas. Al mismo tiempo, la demanda industrial, en particular la de la inversión en energía solar, electrificación e infraestructura de red, ha ajustado el mercado físico en un momento en que el crecimiento de la oferta minera sigue siendo limitado. Dado que la mayor parte de la plata se produce como subproducto de otros metales, el sector no puede responder con rapidez al aumento de precios, lo que deja al mercado en un déficit persistente que continúa respaldando la narrativa alcista», añaden en ING.

Mientras tanto, «el dólar estadounidense se ha visto sometido a presión ante el cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Europa, vinculadas a Groenlandia, y la creciente preocupación de que Europa pueda utilizar sus importantes tenencias de activos estadounidenses como palanca estratégica», explica Rudolph.

Además, se espera que la Reserva Federal (Fed) mantenga los tipos de interés sin cambios en la reunión de dos días que celebrará los próximos 27 y 28 de enero, «lo que refleja la continua resiliencia económica, aunque los mercados aún prevén dos recortes de tipos a finales de este año; expectativas que podrían fortalecerse a medida que el presidente Donald Trump se acerca al nombramiento del próximo titular de la Fed tras entrevistar a posibles candidatos».

En este sentido, los últimos acontecimientos, como el juicio sobre el intento de despido de la gobernadora Lisa Cook o la investigación abierta al presidente Jerome Powell, han llevado a muchos expertos a creer que la Fed no recortará los tipos mientras Powell lidere el banco central, es decir, hasta el mes de mayo.

Sin embargo, persisten los riesgos. «Una desaceleración mundial más pronunciada o precios altos sostenidos podrían provocar una destrucción de la demanda, especialmente en los sectores industriales. La volatilidad inherente de la plata también implica que puede sobrepasar sus límites en ambas direcciones«, exponen en ING.

A pesar de estos riesgos, para los estrategas el panorama general sigue siendo positivo. La fuerte demanda industrial, los ajustados balances físicos y el sólido interés de los inversores siguen impulsando el mercado. «La plata se beneficia simultáneamente del impulso del metal precioso y de la fortaleza industrial, una combinación excepcional que sigue definiendo este ciclo», concluyen en ING.

Por tradeo