Pero, como suele ocurrir, el verdadero impacto no está en el primer movimiento, sino en lo que viene después.

La pregunta que se hacen ahora los inversores es tan sencilla como decisiva: ¿estamos ante un susto pasajero o ante un episodio capaz de alterar el tablero financiero global?

EL PRIMER GOLPE: CAÍDAS RÁPIDAS, NERVIOS CONTROLADOS

El consenso de mercado apunta a una reacción inicial clara: caídas del 1% al 2% en Wall Street el lunes y un aumento puntual de la volatilidad. No es pánico, es reflejo. El dinero reduce riesgo mientras evalúa el alcance real del conflicto.

“Los mercados siempre venden primero y preguntan después”, resume Michael Hartnett, estratega jefe de inversión de Bank of America, al analizar episodios recientes de tensión geopolítica.

La experiencia dice que, si no hay escalada, estas caídas suelen durar horas o pocos días. El precedente de otros episodios geopolíticos recientes refuerza esta lectura.

EL PETRÓLEO, EL AUTÉNTICO TERMÓMETRO

El activo que realmente mide la gravedad del conflicto es el petróleo. Venezuela no es hoy un productor decisivo en términos de volumen, pero sí un símbolo geopolítico. Cualquier tensión en Latinoamérica introduce una prima de riesgo que empuja al alza al Brent y al WTI.

“Lo relevante no es cuántos barriles produce Venezuela, sino si el mercado empieza a descontar un precedente de mayor intervención o sanciones más duras”, explican analistas de materias primas de Goldman Sachs, que recuerdan que la prima geopolítica suele anticiparse a los flujos reales de crudo.

Mientras no haya daños directos a infraestructuras ni bloqueos prolongados, el crudo tenderá a subir… pero con límites. Si el petróleo se estabiliza en niveles elevados durante semanas, entonces sí cambia el guion macro: inflación más persistente y tipos altos durante más tiempo.

GANADORES CLÁSICOS: ENERGÍA, DEFENSA… Y METALES PRECIOSOS

En escenarios de tensión geopolítica, el mercado no improvisa. Las petroleras y gasistas reciben flujos inmediatos, el sector defensa actúa como refugio táctico y los metales preciosos vuelven a escena.

“El oro recupera su papel de seguro financiero cuando el ruido político se convierte en incertidumbre económica”, señalan los estrategas de metales preciosos de UBS, que subrayan su función como cobertura en escenarios de inflación persistente. La plata, más volátil, suele amplificar los movimientos del oro, tanto al alza como a la baja.

CRIPTODIVISAS: VOLATILIDAD EN ESTADO PURO

Las criptodivisas merecen capítulo propio. Aunque algunos discursos las presentan como refugio alternativo, la realidad de mercado es distinta: el bitcoin y el ethereum siguen comportándose como activos de riesgo en episodios de tensión geopolítica.

“En fases de estrés, las criptodivisas no actúan como refugio inmediato, sino que amplifican los movimientos del mercado”, apuntan los expertos de activos digitales de JP Morgan, que recuerdan que el bitcoin sigue mostrando una elevada correlación con los activos de riesgo.

En conflictos recientes, el bitcoin ha llegado a caer más que los índices bursátiles en las primeras sesiones, antes de estabilizarse.

Solo en escenarios de desconfianza prolongada hacia el sistema financiero tradicional podrían recuperar atractivo como activo alternativo. De momento, son víctimas del movimiento ‘risk-off’.

LOS PERDEDORES: CONSUMO, TRANSPORTE Y CICLO

Si hay un grupo claramente perjudicado por este tipo de episodios es el de los sectores intensivos en energía: aerolíneas, transporte y consumo discrecional. El encarecimiento del combustible presiona márgenes y reaviva el fantasma inflacionista.

También sufren los valores más cíclicos y endeudados, especialmente si el mercado empieza a descontar tipos altos durante más tiempo.

TRES ESCENARIOS PARA ORDENAR EL RUIDO

Escenario 1 – Tensión puntual (el que se considera más probable):

Caídas iniciales del 1-2% en las bolsas, petróleo al alza moderada y posterior estabilización. Impacto limitado y selectivo.

Escenario 2 – Escalada controlada:

Sanciones más duras, crudo alto durante semanas y rotación sectorial clara. Energía y defensivos ganan; consumo y tecnología sufren.

Escenario 3 – Escalada dura (baja probabilidad):

Conflicto prolongado, petróleo disparado e inflación reactivada. Corrección bursátil amplia y refugio en oro y activos defensivos.

CONCLUSIÓN: NO ES EL MISIL, ES EL PRECIO DEL CRUDO

La lección para el inversor es clara: el mercado no teme el ataque, teme la escalada. Mientras el petróleo no se descontrole y el conflicto no se extienda, el impacto será manejable y, para algunos, incluso una oportunidad táctica.

En bolsa, los grandes movimientos no nacen del ruido, sino de lo que ese ruido provoca en inflación, tipos y beneficios empresariales. Y, de momento, el mercado sigue más pendiente del precio del barril… que del titular del día.

Por tradeo