Como suele ser habitual tras un ataque como el visto este fin de semana, que se saldó con la muerte del ayatolá Alí Jameneí y de cerca de 200 niñas de una escuela iraní, los valores del sector defensa están recogiendo con alzas esta escalada de las hostilidades.
En el mercado español, Indra, que se situaba a la cabeza del Ibex 35 junto a Repsol, cede ahora. Los movimientos de la firma madrileña no se alejan demasiado de los de otras firmas del sector, como los de la alemana Rheinmetall, la italiana Leonardo, la sueca Saab o la francesa Thales, entre otros.
Sergio Ávila, analista sénior de mercados, destaca que Indra no se beneficia de esta crisis de forma inmediata como otros valores, pero cada escalada geopolítica de esta magnitud «refuerza la misma tesis: Europa lleva años invirtiendo poco en defensa y eso está cambiando a marchas forzadas».
Según la consultora Oliver Wyman, los presupuestos militares europeos crecerán a un ritmo anual del 7,8% durante la próxima década, hasta superar el billón de dólares en 2035. En este sentido, Ávila recuerda que Indra acaparará 6.582 millones de euros de los créditos aprobados por el Gobierno español para empresas de tecnología de defensa, dentro de un presupuesto militar que creció un 43% entre 2024 y 2025. Además, sus sistemas de radar, ciberseguridad y defensa aeroespacial encajan directamente en lo que los Gobiernos europeos están comprando ahora.
«Indra no es un trade táctico de esta semana; es una apuesta estructural que cada nuevo conflicto refuerza. La crisis de Ormuz es un argumento más para que los parlamentos europeos aprueben presupuestos de defensa más altos. El riesgo está en los plazos de ejecución de contratos y en la capacidad de Indra para escalar producción. Pero la dirección del viento es clara y lleva ya varios años soplando en la misma dirección«, apunta Ávila.
Paralelamente, las acciones de las compañías petroleras están viéndose beneficiadas por el repunte de los precios del crudo, especialmente ante los temores de que se cierre el estrecho de Ormuz, vía marítima por la que circula alrededor de un tercio de las exportaciones de crudo mundial. Por el lado contrario, el turismo y las compañías energéticas están siendo las más damnificadas de este aumento de la incertidumbre.
«El factor geopolítico añade una capa adicional de incertidumbre. La situación en Oriente Medio y su potencial impacto sobre el petróleo introduce un riesgo que puede afectar directamente a inflación y expectativas de tipos si se materializa en una subida sostenida del crudo. Por ahora, el escenario es abierto y dependiente de la evolución de los acontecimientos«, señala Javier Molina, analista sénior de mercados de eToro.
Asimismo, el oro también está recibiendo flujos muy fuertes y acumula un avance relevante en el año. «Es una combinación interesante con entradas récord en renta variable y, al mismo tiempo, fuerte asignación a activos defensivos. No es necesariamente una contradicción, pero sí refleja que parte del mercado busca protección ante posibles disrupciones», explica Molina.
Para este experto, el mercado «muestra fortaleza en términos de flujos y rotación», pero también un posicionamiento «exigente y algunas señales incipientes en crédito que merecen seguimiento».
«No hay evidencia clara de un cambio estructural negativo, pero tampoco es un entorno en el que el margen de error sea amplio. Para el inversor, la clave en este momento no es anticipar un giro brusco, sino mantener disciplina en la asignación, diversificación real y atención a las señales que vengan del crédito, del dólar y del petróleo. En fases avanzadas del ciclo, la gestión del riesgo suele ser más determinante que la búsqueda adicional de rentabilidad», sentencia.
