Así, según ha avanzado Bloomberg, existe información sobre una propuesta por parte de Qatar y Pakistán para que Washington y Teherán vuelvan a negociar. «Las acciones subieron, y el breve repunte del WTI por encima de los 100 dólares se revirtió. El espectáculo del WTI superando la barrera de los 100 dólares para unirse a su primo el Brent probablemente habría desatado un verdadero pánico en los mercados, y quizás también en la Casa Blanca», valora Chris Beauchamp, analista jefe de mercado de IG.

Con todo, la tensión sigue latente. Según informa la empresa de seguimiento marítimo Kpler, al menos 18 embarcaciones han sido atacadas durante las dos últimas semanas en esta importante vía marítima. En este sentido, la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó el martes que dos petroleros que «no cumplían las normas» se habían incendiado en el estrecho tras chocar contra minas colocadas por su unidad naval, según informó la agencia de noticias ‘Tasnim’.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baqaei, declaró el martes durante una rueda de prensa semanal que Teherán respondería a cualquier ataque estadounidense «en la misma medida, si no con mayor contundencia». Cabe recordar que, a principios de este mes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que las fuerzas estadounidenses no atacarían Irán antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato, previstas para el 3 de noviembre.

Norbert Rücker, director de Economía e Investigación de Nueva Generación de Julius Baer, destaca que los precios siguen tensionados a pesar de que el estrecho de Ormuz está abierto, que las exportaciones de la región se han recuperado «hasta alcanzar casi los niveles anteriores a la crisis» y que los petroleros que transportan crudo saudí también están volviendo a salir del mar Rojo, tanto hacia el norte como hacia el sur.

«La interrupción del suministro ha resultado ser mucho menos significativa de lo estimado. En lugar de llevar al mercado petrolero a una situación de déficit, la guerra con Irán ha eliminado principalmente el excedente que se había acumulado en 2025. Ni el suministro de queroseno ni el de diésel se han agotado, contrariamente a los temores iniciales. Es cierto que los niveles de almacenamiento de productos petrolíferos son bajos, pero la situación no ha empeorado desde el verano«, apunta este experto.

Según Rücker, el aumento de los costes del transporte marítimo podría estar contribuyendo a esta situación, pero cree que estas dificultades logísticas no explican por completo este factor. Tampoco puede explicarse por los costes de los seguros, puesto que estos «probablemente fueron, como mínimo, igual de elevados en las primeras fases del conflicto». De hecho, las compañías petroleras de los países productores parecen estar comprando buques a toda prisa y ampliando sus flotas para ganar mayor independencia y aumentar su participación en los beneficios.

Por ello, este experto cree que la tensión del mercado petrolero tiene que ver con las expectativas y el temor a posibles cortes de suministro, aunque estas dinámicas sean «efímeras». «Los precios actuales del petróleo son demasiado elevados en comparación con los fundamentos del mercado. Las primas de riesgo, los márgenes de refino y los repuntes de los costes del transporte marítimo han demostrado ser, por lo general, temporales, ya que los temores y los comportamientos gregarios suelen responder a dinámicas emocionales de corta duración«, apunta el analista de Julius Baer.

En consecuencia, la entidad helvética mantiene su visión «prudente», aunque reitera que el crudo debería dirigirse hacia los 70 dólares antes de que termine el año. «El petróleo no puede esperar indefinidamente a que se produzca una crisis real«, sentencia Rücker.

Por tradeo