La reunión fue confirmada por el presidente estadounidense, Donald Trump, este lunes, tras un fin de semana convulso debido a los ataques que intercambiaron Washington y Teherán, pero que finalmente acabó con el fin de las hostilidades y la reanudación del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, los funcionarios iraníes han negado que vaya a producirse tal encuentro, lo que ha despertado las dudas del mercado.

«Las tensiones en Oriente Medio no tienen mucha importancia para el apetito de riesgo global mientras los precios del petróleo se mantengan controlados. Y se mantienen controlados principalmente debido al exceso de oferta en los mercados petroleros, gracias a las históricas liberaciones de reservas estratégicas y a los petroleros que navegan por el estrecho de Ormuz sin ser detectados», comenta Ipek Ozkardeskaya, analista senior de Swissquote.

En cualquier caso, remarca esta experta, «el problema radica en que un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán podría no concretarse tan fácilmente como se esperaba, el tráfico a través del estrecho podría ralentizarse nuevamente y, esta vez, las reservas estratégicas serán alarmantemente bajas para tranquilizar a los inversores en caso de un conflicto prolongado».

En su opinión, la presión alcista «podría intensificarse si esta semana no se registran avances significativos en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, lo que mantendría a los inversores en bonos en vilo, impulsaría los rendimientos al alza y ejercería una presión renovada sobre los mercados financieros globales en el próximo trimestre».

Además, los inversores seguirán muy pendientes de la reunión de banqueros centrales que celebra estos días el Banco Central Europeo en la ciudad de Sintra (Portugal). Este lunes Christine Lagarde fue la encargada de inaugurar la cita, y dejó claro que el BCE puede subir los tipos «sin temor a una tensión financiera».

Este martes las jornadas se centrarán en la inteligencia artificial (IA) y la estabilidad financiera, entre otros temas, pero sin duda el plato fuerte llegará este miércoles, cuando está previsto que participen en un panel de política monetaria Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra; la propia Christine Lagarde, presidenta del BCE; Tiff Macklem, gobernador del Banco de Canadá; y Kevin Warsh, el recién nuevo presidente de la Reserva Federal estadounidense.

La expectación es máxima, y es que los mensajes de los banqueros centrales mueven los mercados, especialmente el de divisas, que este martes ha vivido un momento histórico. Y es que el yen japonés ha caído hasta su nivel más bajo en 40 años contra el dólar (162 yenes por dólar), lo que mantiene a los inversores en alerta ante una posible intervención.

«Todos esperan con expectación la intervención de las autoridades japonesas. La razón más probable de su inacción es la depreciación gradual y el dominio absoluto del dólar estadounidense», comenta Ozkardeskaya. «El yen se debilita lentamente debido a que el diferencial de tipos de interés entre Estados Unidos y Japón sigue favoreciendo al dólar, que goza de una fuerte demanda. Una intervención ahora no alteraría la dirección subyacente del mercado, pero resultaría muy costosa«, explica. Por eso cree que «a menos que se produzca una venta masiva del yen, las autoridades japonesas parecen dispuestas a mantenerse al margen».

Por otro lado, destaca el repunte industrial que se ha producido en China gracias al tirón tecnológico y de la IA. En concreto, la actividad manufacturera del gigante asiático ha crecido más rápido de lo esperado en junio. El índice de gerentes de compras (PMI) ha subido ligeramente a 50,3, volviendo así a terreno de expansión.

Más allá de eso, este martes la agenda macro viene cargada de referencias. Se ha conocido el dato final del PIB de Reino Unido del primer trimestre, que aumentó un 0,6% de enero a marzo, tras un crecimiento revisado del 0,1% en el cuarto trimestre de 2025.

También se han publicado las ventas minoristas alemanas de mayo, que han sorprendido al crecer inesperadamente un 1,8%, frente al 0% esperado y a la caída del 0,6% del mes anterior, y posteriormente se ha conocido el dato de paro de junio en el país germano, que se ha mantenido en el 6,3%.

También se publicará el IPC de Alemania de junio, dato que se conoce ha conocido ya en Francia. Allí los precios se han enfriado, al situarse la inflación en el 1,8%, frente al 2,1% esperado y el 2,4% anterior. La tasa subyacente, por su parte, ha sido del 2%, frente al 2,3% esperado y el 2,8% anterior.

Y al otro lado del Atlántico la atención se centra en la encuesta JOLTs de mayo y en la confianza del consumidor de junio.

OTROS MERCADOS

En otros mercados, tenemos al petróleo cayendo. El Brent cotiza en 72 dólares y el West Texas, en 70 dólares.

El oro sube y la onza se cambia a 4.045 dólares.

En bono del Tesoro estadounidense a 10 años avanza al 4,386%.

El EUR/USD se deprecia a 1,1391 dólares.

Y en el mercado de criptodivisas, el bitcoin pierde ya un 2% hasta los 59.031 dólares.

Por tradeo