Haciendo un repaso del año, el euríbor arrancó 2026 en el 2,245% en enero, poniendo fin a una racha de cinco meses seguidos al alza. En febrero, se apuntó otra ligera bajada, al 2,221%, pero en marzo recuperó la senda alcista, escalando al 2,565%. En abril, se colocó en el 2,747%, para firmar en mayo su tercer incremento consecutivo, hasta el 2,804%, un nivel que rondó en junio (2,798%), que superó en julio, cuando llegó al 2,855%, en agosto, que cerró en el 2,954%, y también en septiembre, hasta el 3,247%.
Ahora, el índice firma un descenso, aunque muy leve, y acaba octubre con un valor medio de alrededor del 3,23%. No obstante, la cifra es notablemente superior a la registrada tanto hace un año como hace un semestre, del 2,187% y del 2,747%, respectivamente, con lo que las hipotecas variables con revisión anual o semestral pasarán a tener unas cuotas sensiblemente más caras.
Este estancamiento, sin embargo, no tiene por qué mantenerse hasta que termine el año. Según el analista hipotecario de HelpMyCash.com, Miquel Riera, «todo dependerá de cuál sea la evolución de los conflictos armados que afectan a Ucrania y, sobre todo, a Oriente Medio». La guerra que se libra en ambos territorios eleva el precio del combustible y la inflación, lo que influye en la política monetaria aplicada por el BCE.
Desde el comparador financiero contemplan dos escenarios para el cierre de 2026: si las tensiones se reducen y la inflación se modera, el euríbor podría bajar hasta el 3% o incluso menos. En cambio, si los conflictos se recrudecen y el BCE vuelve a subir los tipos, podría alcanzar el 3,5%.
Como explican, «si las partes en conflicto llegan a un acuerdo antes de que acabe el año, es probable que el precio del combustible se reduzca y que la inflación se modere. En este escenario optimista el BCE no se vería obligado a subir sus tipos en diciembre, por lo que el euríbor podría terminar el 2026 con un ligero descenso y situarse alrededor del 3% o hasta por debajo. En cambio, si no se alcanza un acuerdo y los conflictos se recrudecen a finales de este año, lo más probable es que el precio del combustible vuelva a dispararse, así como la inflación. En este escenario pesimista, el BCE subiría sus tipos tanto en diciembre como a principios del año que viene, lo que llevaría al euríbor a terminar el 2026 en torno al 3,5%«.
Para el portavoz de Finanzas Personales de Kelisto.es, Pedro Ruiz, la evolución del euríbor durante octubre confirma que se mantendrá por encima del 3% en los próximos meses, lo que «pone de manifiesto la incertidumbre que sigue dominando las expectativas sobre los tipos de interés, en un contexto en el que las presiones inflacionistas conviven con nuevos riesgos para la estabilidad financiera europea».
El principal motivo de preocupación continúa siendo la inflación. «Buena parte de su repunte sigue estando relacionada con el encarecimiento de la energía, alimentado por las tensiones geopolíticas y el conflicto en Oriente Próximo. Sin embargo, el hecho de que este aumento de los costes energéticos termine trasladándose de forma más generalizada a los precios y salarios parece más que probable», dice.
A ello se suma la situación de Francia, «probablemente el factor que más ha complicado las perspectivas de política monetaria a corto plazo. El deterioro de sus cuentas públicas, la inestabilidad política y la desconfianza de los inversores han disparado la rentabilidad de su deuda a diez años por encima del 5% y su prima de riesgo hasta niveles que no se veían desde la crisis de deuda europea. Este movimiento ya está provocando un endurecimiento de las condiciones financieras que, en cierta medida, ejerce un efecto similar al de una subida de tipos«.
Por lo tanto, cree que, «aunque el BCE sigue teniendo argumentos para combatir la inflación mediante nuevos incrementos del precio del dinero, también debe valorar el riesgo de agravar las tensiones en los mercados de deuda y provocar un contagio a otras economías. Francia no elimina la posibilidad de nuevas subidas, pero sí refuerza los motivos para que el BCE actúe con mayor prudencia y retrase cualquier decisión hasta disponer de más información».
En este caso, el escenario central del comparador sigue siendo que el euríbor se mantendrá en niveles elevados durante los próximos meses, aunque con una evolución más irregular de la que anticipaban en septiembre.
«Si las tensiones financieras contribuyen a moderar las expectativas de nuevas subidas, consideramos razonable que el indicador termine 2026 en el entorno del 3% al 3,3%. Sin embargo, si la inflación continúa sorprendiendo al alza y el banco central confirma una nueva subida antes de finalizar el año, el euríbor podría acercarse nuevamente al 3,4% o incluso superar puntualmente ese nivel. En cualquier caso, el pequeño descenso de la media de octubre no cambia el diagnóstico de fondo: el escenario de tipos bajos y descensos sostenidos del euríbor continúa siendo poco probable mientras persistan las tensiones energéticas y la inflación permanezca tan alejada del objetivo del BCE», indica.
Mientras, en Ebury apuntan que el euríbor podría estar cerca de tocar techo. Como señala Diego Barnuevo, analista de Mercados, «en diciembre, el BCE probablemente mantenga un tono restrictivo para anclar las expectativas de inflación, pero sin ofrecer una orientación clara sobre sus próximos pasos. La falta de señales de un endurecimiento adicional, o un mayor énfasis en los riesgos a la baja para el crecimiento y en el ya perceptible endurecimiento de las condiciones financieras, podría bastar para que el mercado reduzca sus apuestas de subidas y concluya que el BCE ya ha completado gran parte de su labor».
De confirmarse este escenario, considera que el euríbor a 12 meses estaría algo más cerca de tocar techo. «Aun así, la persistencia de las tensiones geopolíticas y los elevados precios energéticos siguen constituyendo un riesgo relevante para esta visión», afirma.
Finalmente, para Roams, que el euríbor cierre octubre ligeramente por debajo de septiembre «no debería interpretarse como el comienzo de una tendencia bajista. Las últimas cotizaciones muestran que el indicador sigue encontrando resistencia para alejarse del entorno del 3,3% y, con las expectativas actuales de tipos, parece más probable que permanezca en esa franja durante las próximas semanas».
Así, «por ahora, estamos ante una fase de estabilización en niveles elevados, no ante el inicio de una desescalada», manifiesta Pablo Vega, experto en finanzas de la firma, que añade que «lo más preocupante es que el euríbor continúa considerablemente por encima del tipo oficial del BCE. Esta diferencia nos indica que la incertidumbre monetaria sigue siendo muy elevada«.
