Este tipo de tarjeta está vinculada a la principal del cliente, pero tiene una numeración distinta y también la posibilidad de fijar una cantidad máxima de gasto, lo que proporciona un medio de pago seguro para compras digitales, ya que en ningún caso se desvela la numeración de la tarjeta original.

La firma explica que la creación de estas tarjetas ha experimentado un incremento «paulatino y constante» y en el último año más de 127.000 clientes han generado para ellos mismos este medio de pago.

«Cada cliente puede tener varias tarjetas a un tiempo. Teniendo en cuenta las dadas de alta, el 64% se han registrado para pagar en el propio comercio online. Tras esta opción, el pago a través de Google Pay es el más numeroso, con un 18% de las tarjetas activadas. Le sigue de cerca Apple Pay, con un 16%», detalla.

El banco lanzó este tipo de dispositivo con dos modalidades. La primera es una tarjeta virtual de un solo uso, diseñada para realizar una única operación o transacción online por un importe determinado y tras ejecutarla deja de estar activa. En caso de no realizarse la transacción, el importe vuelve a la cuenta del cliente.

El segundo tipo es de uso frecuente y se genera por una cantidad mensual, como una tarjeta de prepago. Sirve para transacciones recurrentes, como, por ejemplo, abonar la suscripción a una plataforma de streaming. Además, el cliente puede modificar el saldo máximo cuando quiera.

Ambas modalidades están vinculadas a la tarjeta de débito o de crédito del cliente, por lo que tienen las mismas características, límites y tipo de pago que aquellas.

Por tradeo