«Tras dos años de recesión, la economía alemana volvió a crecer lentamente. Este crecimiento se debe principalmente al aumento del gasto en consumo final de los hogares y del gasto en consumo final del gobierno», ha señalado la presidenta de Destatis, Ruth Brand.
Añade que, mientras, «las exportaciones registraron otro descenso. El sector exportador alemán se enfrentó a fuertes dificultades debido al aumento de los aranceles estadounidenses, la apreciación del euro y la creciente competencia china. Además, la inversión se mantuvo débil, con una formación de capital fijo en maquinaria y equipo y en construcción inferior a la del año anterior».
En concreto, en el sector manufacturero la producción disminuyó por tercer año consecutivo, aunque de forma menos pronunciada, con un valor añadido bruto que descendió un 1,3% respecto al año anterior. «Grandes sectores como la industria automotriz y la fabricación de maquinaria y equipo registraron pérdidas, ya que ambos sectores se enfrentan a una mayor competencia en los mercados globales«, según recoge el comunicado. En el sector de la construcción, 2025 también fue otro año difícil. El valor añadido bruto volvió a caer un 3,6%.
Por su parte, el sector servicios presentó un panorama heterogéneo: el valor añadido bruto de los servicios empresariales disminuyó un 0,8%, en cambio, en comercio, transporte, alojamiento y restauración subió un 1,2%, con especial contribución del sector minorista.
En cuanto al gasto de consumo final, tanto el de los hogares como el del Gobierno aumentó significativamente respecto al año anterior.
En general, el gasto de consumo final de los hogares aumentó un 1,4%. Gastaron más en salud (3,8%) y también hubo un repunte en el gasto en movilidad (2,7%), mientras que es volvieron a gastar menos en actividades de alojamiento y servicios de comida (-0,6%). El gasto de consumo final del Gobierno creció un 1,5%, debido principalmente al hecho de que los fondos de la seguridad social tuvieron que gastar más en tratamiento hospitalario y médico, medicamentos y atención. La remuneración de los empleados pagados por el Gobierno también aumentó aún más.
Respecto a las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, fue un año turbulento para el comercio exterior alemán.
Concretamente, las exportaciones registraron un nuevo descenso (-0,3%), el tercero consecutivo, dado que las exportaciones de bienes fueron un 0,7% inferiores. En cambio, las exportaciones de servicios crecieron un 1,1%. En las importaciones la situación fue completamente diferente: tras dos años de descenso, aumentaron considerablemente un 3,6%, debido a que las importaciones de bienes repuntaron un 5,1%.
«ES HORA DE SER MÁS POSITIVOS»
Los analistas de ING creen que «es hora de ser más positivos respecto a Alemania». Aunque, «a primera vista, 2025 ofrecía pocos motivos de optimismo, sumiendo a todo el país en una depresión nacional, los datos sugieren que este período de pesimismo nacional ha llegado a su fin. Y existen buenas razones para finalmente ser más optimistas sobre la economía alemana», dicen.
En su opinión, el estímulo fiscal es el «principal motivo de optimismo»: «Los planes anunciados de inversión en infraestructura y defensa finalmente empezarán a repercutir en la economía este año. Los críticos suelen pasar por alto la lentitud del proceso de toma de decisiones federal alemán. El Parlamento tardó hasta finales del año pasado en aprobar el Presupuesto de 2026. Con la rápida expansión de la capacidad de producción de defensa, es muy probable que gran parte del gasto en defensa se mantenga en la economía nacional y no se filtre a otros países». De hecho, ven al sector de defensa como una posible sorpresa positiva en 2026.
«Por último, pero no menos importante, aunque las empresas nunca se cansan de quejarse de los elevados costes de la energía, la decisión del Gobierno de reducir esos costes a un tercio de sus niveles actuales debería traer un mayor alivio, si se implementa», afirman.
Como añaden, si bien la industria debería experimentar una recuperación considerable, el consumo privado se mantendrá moderado en 2026. «Dada la incertidumbre persistente sobre el futuro del sistema de pensiones alemán y la previsión de mayores costes asociados al cambio demográfico, sigue siendo difícil prever un repunte significativo del consumo privado a corto plazo«, aseguran.
SE VISLUMBRA DE DESPEGUE ECONÓMICO
No obstante, bajo su punto de vista, «se vislumbra un despegue económico» y esperan un crecimiento del PIB de alrededor del 1% para 2026. «Sin embargo, los problemas de la economía son profundamente arraigados, a menudo estructurales y, en gran medida, autogenerados, salvo el problema de China. Resolverlos rápidamente es imposible», matizan.
En esta ocasión, consideran que la economía necesita una transformación casi completa, «que abarca desde medidas ya conocidas como la reducción de la burocracia y la introducción del gobierno electrónico hasta el control y la reducción de la carga financiera demográfica o mediante recortes de impuestos. Depende del canciller alemán, Friedrich Merz, y de su Gobierno implementar estas reformas este año y convertir la esperada recuperación en una recuperación sostenible«.
