«Ahora estamos asistiendo a una segunda ola de aumentos de precios, no solo del petróleo, sino también del gas. Creemos que esta segunda ola de aumentos de los precios de la energía debería provocar una inflación más elevada y persistente, antes de que comience a descender hacia nuestro objetivo a partir de mediados de 2027«, ha declarado Lane este martes en una entrevista concedida al diario suizo ‘Le Temps’.
Según ha explicado el economista irlandés, esta segunda ola de aumentos de los precios de la energía debería ejercer presión al alza «sobre los precios de los alimentos, sobre la energía en un sentido más amplio, incluida la electricidad, y sobre los bienes en general». La presión sobre los servicios, en cambio, debería «mantenerse contenida», ha añadido Lane.
Tras subir los tipos de interés por segunda vez desde que la guerra con Irán disparó los costes energéticos, los responsables del BCE ya han comenzado a preparar el terreno para nuevos endurecimientos de la política monetaria, con otra subida de un cuarto de punto porcentual que podría producirse en octubre. Las últimas proyecciones del BCE prevén una inflación media del 3% este año y del 2,5% el próximo, cifras significativamente superiores al objetivo del 2%.
En este contexto, Lane ha advertido que «un shock que resultara más intenso y persistente este otoño lastraría la economía». «Pero en caso de que el shock sea menos grave, varios factores positivos deberían respaldar entonces el crecimiento, como el importante gasto público llevado a cabo en determinadas partes de Europa. Pensamos, en particular, en el programa de inversión en infraestructuras y defensa de Alemania o en el plan NextGenerationEU de la Unión Europea», ha apuntado.
En cuanto al crecimiento, el economista jefe del BCE ha destacado que «aunque el centro de gravedad de la actividad relacionada con la inteligencia artificial (IA) no se encuentra en Europa, seguimos teniendo suficientes empresas activas en este sector como para que nuestra economía también pueda beneficiarse». Y es que el escenario de referencia del organismo es que la economía europea «debería seguir creciendo a un ritmo estable, aunque moderado, siempre que el shock energético no se intensifique».
«Si la actualidad sigue dominada por la guerra en Oriente Medio y el shock energético, también debemos tener en cuenta el efecto positivo temporal del gasto público y el efecto, quizá más a largo plazo, de la IA. Esta genera mucha incertidumbre entre nuestros conciudadanos, pero creo que, en conjunto, contribuirá a mejorar el nivel de vida. Algunos empleos se verán perjudicados, pero para la economía en sentido amplio, el efecto neto debería ser positivo», ha agregado Lane.
