Solo han hecho falta 7 días para dar al traste con las previsiones que apuntaban a una posible negociación, a unos daños limitados de las infraestructuras y a un transporte del crudo que se reanudaría en pocas semanas. En ese escenario se contemplaba, además, que el Brent se mantuviese más o menos contenido. Ahora todo es muy distinto.

«Independientemente de cómo se resuelva el conflicto, ya ha socavado nuestra hipótesis anterior de que los precios de la energía se mantendrían bajos y estables este año, con el petróleo en torno a 65-70 dólares por barril», dicen los expertos de Berenberg en un informe, en el que dejan claro que el cierre de facto del estrecho de Ormuz ha puesto en riesgo una parte significativa del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL), lo que ha provocado un fuerte aumento de los precios de las materias primas y ha obligado a los expertos a replantearse todas sus proyecciones.

En el caso de los estrategas de la firma alemana, al principio de semana planteaban tres posibles escenarios que apenas unos días después han reducido a dos. «Planteamos dos nuevas trayectorias plausibles para los precios de la energía y sus implicaciones económicas para la zona euro, el Reino Unido y Estados Unidos», dicen.

El escenario más favorable ha desaparecido, y ahora contemplan o bien uno que es el que califican de nuevo «benigno», en el que el estrecho de Ormuz «reabriría a finales de marzo, lo que permitiría que las exportaciones de energía de la región se reanudaran antes de que termine el mes», o bien un escenario «negativo», en el que asumen que el precio del petróleo subiría hasta 120 dólares por barril.

El benigno es su «escenario base». «En ese caso, los precios del crudo podrían mantenerse alrededor o ligeramente por encima de los niveles actuales durante marzo, antes de volver gradualmente a los niveles previos a la guerra». «Con los votantes estadounidenses ya frustrados por una ‘crisis del coste de la vida’, el presidente Donald Trump querrá evitar un aumento adicional e impopular de la inflación antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre», comentan.

Y es que los republicanos corren el riesgo de perder la Cámara de Representantes, lo que debilitaría al presidente de cara a las políticas que requieren aprobación del Congreso. «Nuestro escenario base es que EEUU ponga fin a la interrupción del suministro energético mundial antes de finales de marzo, ya sea utilizando su ejército para proteger el tráfico marítimo en el estrecho o, más probablemente, acordando un alto el fuego con Irán«.

En este caso, asumen que el petróleo se mantendría alrededor de 85 dólares por barril y el gas natural en torno a 50 euros/MWh durante marzo, «antes de empezar a bajar y volver a los niveles previos a la guerra en el tercer trimestre». Además, creen que una perturbación breve «no cambiaría el panorama» económico para la eurozona.

«El repunte temporal de los precios de la energía en el escenario benigno solo modificaría modestamente las perspectivas» económicas, explican los analistas de Berenberg. Dicen, de hecho, que los aumentos «puntuales» en el precio de la gasolina y en las facturas de servicios públicos elevarían su previsión de inflación para 2026 «en 0,3 puntos porcentuales en la zona euro y 0,1 puntos porcentuales en el Reino Unido».

En el caso de la eurozona, prevén ahora que la inflación media sea del 2,1% este año, frente al 1,8% previsto anteriormente, mientras que el próximo año será del 1,9% en lugar de 2,1%, «tras el retorno de los precios de la energía a los niveles de febrero de 2026».

Afirman también que «los precios más altos de la energía reducirían temporalmente el gasto real de los hogares», y por ello han revisado a la baja sus previsiones de crecimiento del PIB para 2026 desde el 1,3% al 1,1% en la zona euro, y desde el 0,9% al 0,8% en el Reino Unido, donde la economía podría acelerarse al 1,6% en 2027, en línea con su previsión anterior al conflicto.

Y en el caso de EEUU, confirman que el impacto sobre el crecimiento «sería limitado, ya que el país es exportador neto de energía». «Aun así, los precios más altos de la gasolina reducirían el poder adquisitivo de los hogares y supondrían otro golpe para la confianza del consumidor». Su proyección es que el PIB de Estados Unidos se reduzca en 0,1 puntos porcentuales, y que la inflación se eleve en 0,2 puntos porcentuales.

EL GOLPE DE UN CIERRE PROLONGADO DE ORMUZ

Sin embargo, un conflicto prolongado «podría mantener el estrecho de Ormuz cerrado durante mucho más tiempo», apuntan estos estrategas. «En este escenario negativo, asumimos que el precio del petróleo subiría hasta 120 dólares por barril y el gas hasta 90 euros/MWh durante seis meses, antes de que una resolución a finales del verano los devuelva a niveles previos a la guerra a comienzos de 2027″, añaden.

Este escenario, explican también los analistas de la firma alemana, «frenaría la expansión de la zona euro», y es que «una mayor incertidumbre, los altos costes energéticos para las empresas y la caída del poder adquisitivo de los consumidores llevarían el crecimiento a estancarse en el segundo y tercer trimestre de 2026, frente al crecimiento del 0,4% trimestral de nuestra previsión anterior a la guerra», señalan.

Según indican, «ante un periodo de estanflación, es probable que el Banco Central Europeo (BCE) mantuviera el tipo de depósito en 2%». Además, estiman que «el crecimiento del PIB caería al 0,7% en 2026, mientras que la inflación subiría al 3,1% en el conjunto del año» (se situaría en torno al 4% en verano y no volvería al 2% hasta principios del verano de 2027). Aunque ya en 2027 «la caída del precio del petróleo favorecería una sólida recuperación del crecimiento».

Asimismo, destacan desde Berenberg, este escenario «retrasaría un año los recortes de tipos del Banco de Inglaterra». Como dicen los analistas de la firma germana, «en el escenario negativo los precios más altos de la energía frenarían la desinflación y mantendrían la inflación en el 3% durante todo 2026″.

«Con expectativas de inflación ya elevadas y la necesidad de evitar una depreciación excesiva de la libra que empeore la inflación, creemos que el Banco de Inglaterra (BoE) aplazaría los recortes de tipos durante el resto del año», añaden estos estrategas, que creen que el impacto sobre la renta disponible real de los hogares británicos y unos intereses más altos en los préstamos «probablemente debilitarían el crecimiento del PIB del 0,8% al 0,6% este año, y del 1,6% al 1,1% en 2027″.

Como dicen, «la reducción de los tipos de interés hasta 3,00%, según nuestra previsión, tendría que esperar al próximo año, y la consiguiente recuperación del crecimiento no llegaría hasta 2028», destacan.

En EEUU, en el escenario negativo «la inflación se acercaría al 4% mientras el crecimiento seguiría relativamente resistente (el crecimiento real del PIB probablemente no entraría en terreno negativo en términos interanuales)», apuntan los analistas de Berenberg. Y esto «supondría un problema serio para la Reserva Federal (Fed)», de forma que estiman que solo habría un único recorte de tipos en junio.

No obstante, reconocen que la realidad podría situarse entre ambos escenarios. «Un riesgo que merece señalarse es que los ataques de Estados Unidos e Israel contra infraestructuras petroleras iraníes reduzcan el incentivo del régimen iraní para reabrir el estrecho y recuperar ingresos petroleros», explican. Y aunque «un Irán debilitado quizá no sea capaz de cerrar completamente el estrecho, probablemente podría limitar el tráfico marítimo durante más tiempo«.

Por tradeo