Ello no empeoró el aspecto de los selectivos norteamericanos, que se revalorizaron con ganas el pasado año. En concreto, el S&P 500 subió un 16,38% entre enero y diciembre de 2025, en lo que fue su tercera revalorización anual de doble dígito consecutiva. Este tipo de rachas no ocurre con frecuencia, pues sería apenas la séptima vez desde 1965 que el S&P 500 registra una racha de ocho meses o más, o la undécima desde 1950.
Por su parte, el tecnológico Nasdaq se benefició del entusiasmo en torno a la inteligencia artificial (IA) y avanzó un 20,36%, mientras que el Dow Jones cerró el año con un repunte del 12,97%, lastrado por su menor exposición a la tecnología.
Sea como fuere, lo cierto es que la mala racha del S&P 500 preocupa un poco a los inversores, ya que podría poner en peligro el llamado «rally de Santa Claus», un fenómeno que tiene lugar entre los cinco últimos días del año y los dos primeros del año nuevo. Y es que se ha instalado cierta cautela en el mercado, ya que los analistas creen que un comienzo de año más débil de lo deseado podría anticipar algo de volatilidad futura.
En este sentido, los expertos señalan que este será un año clave para las tecnológicas y, sobre todo, para la IA. Y es que el relato de estas empresas ya no se centra tanto en las promesas de crecimiento exponencial y prácticamente infinito, sino en si serán capaces de empezar a rentabilizar sus gigantescas inversiones en chips y centros de datos.
Pese a estos temores, el consenso proyecta un buen 2026 para el selectivo y para la renta variable estadounidense en su conjunto. Según ‘CNBC’, un importante numero de analistas prevén subidas de doble dígito este año, pero también temen que las acciones pasen gran parte del año cotizando en rangos limitados mientras el crecimiento de las ganancias corporativas se ajusta a múltiplos elevados.
Más optimistas son en Federated Hermes, que ven al S&P 500 alcanzando los 7.800 puntos al término del año. «El aumento de la productividad, la reactivación del crecimiento económico, la expansión de los márgenes y el reciente resurgimiento del ‘animal spirit’’ junto con la política benigna de los bancos centrales, están impulsando al alza los mercados mundiales», destaca Stephen Auth, director de inversiones de renta variable en la firma.
Sobre esto último, el mercado prevé un año claramente diferenciado antes y después de mayo de 2026, fecha en la que Jerome Powell termina su mandato como presidente de la Reserva Federal (Fed). Y es que se espera que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nombre a un sucesor mucho más afín a sus ideas que Powell, quien se ha mostrado reticente a bajar los tipos de interés tan rápido y hasta los niveles que quiere Trump.
En la agenda macro de hoy, la referencia más importante ha sido el PMI del sector manufacturero, que ha mostrado un crecimiento más lento para el sector en el último mes de 2025, a medida que «se debilita la demanda».
EMPRESAS Y OTROS MERCADOS
En el plano empresarial, Tesla ha derrapado para caer un 2,59% tras decepcionar al mercado con su informe de producción y entregas de vehículos del cuarto trimestre.
En otros mercados, la onza de oro ha cedido un 0,9% y ha caído hasta los 4.337 dólares, mientras que la plata ha subido un 2,06% y se ha ubicado en 72,04 dólares.
El euro ha perdido terreno frente al ‘billete verde’ y ha cedido a 1,17 dólares (-0,24%). El petróleo ha registrado suaves caídas, con el barril de Brent en 60,76 dólares y el de WTI, en 57,30 dólares.
El rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha repuntado hasta el 4,193%.
Las criptomonedas han subido en este comienzo de año. El bitcoin se ha acercado a los 90.000 dólares (89.660) y el ethereum ha superado los 3.000.
