El consenso prevé la creación de 70.000 nuevos puestos de trabajo frente a los 50.000 del mes anterior. Asimismo, se anticipa que la tasa de desempleo se mantenga estable en el 4,4%.

«La expectativa general es que el empleo no agrícola crezca en 70.000 puestos, frente a los 50.000 de diciembre, que la tasa de desempleo se mantenga estable en el 4,4%, y que el crecimiento de los ingresos medios por hora se modere ligeramente hasta el 3,7% interanual. Los mercados estarán muy pendientes de las cifras de empleo no agrícola dada la débil creación de puestos de trabajo desde mayo«, reconoce Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard.

Pero este informe oficial del mercado laboral llegará acompañado de las revisiones anuales para el conjunto de 2025, que en septiembre se estimaron en -911.000 puestos. «Los economistas creen que habrá una reducción de 825.000 puestos de trabajo en EEUU para 2025. Si los analistas están en lo cierto, esta sería una revisión a la baja considerable que podría anular todas las ganancias de empleo en EEUU para 2025. Esto sugeriría un mercado laboral en EEUU mucho más débil de lo previsto actualmente y podría tener un gran impacto en la dirección futura del crecimiento del país», valora Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB.

Así, los datos serán clave para las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed). «Tras el informe de ventas minoristas de diciembre, más débil de lo previsto, el mercado de futuros de tipos de interés ha aumentado el número de recortes de tipos que espera de la Reserva Federal a 2,4. Se espera que los tipos de interés estadounidenses cierren el año en el 3,03%; la semana pasada, el mercado esperaba que cerraran el año en el 3,14%. Si el informe del mercado laboral es más débil de lo esperado, el número de recortes de tipos previstos por la Fed podría acercarse a 3«, añade esta experta.

Por su parte, para Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote, «un conjunto de datos débiles probablemente reforzaría las expectativas moderadas de la Fed, impulsaría aún más la caída de los rendimientos estadounidenses a corto plazo y del dólar, y apoyaría la rotación de las operaciones. Unos datos más sólidos de lo esperado podrían reducir las expectativas de recortes de tipos anteriores de la Fed, pero no cambiarán la perspectiva general de que parte de la economía estadounidense, excluyendo el sector tecnológico, va en la dirección equivocada. El ciudadano común necesita la ayuda de la Fed».

Con todo, Brooks considera que el ritmo de flexibilización de la política monetaria en EEUU podría acelerarse cuando el próximo presidente de la Fed sustituya a Jerome Powell en mayo. «Se espera el primer recorte en junio, y se prevé otro para octubre. Sin embargo, el debilitamiento del mercado laboral y la posible postura moderada del presidente de la Fed podrían provocar un nuevo recorte en 2026«.

ROTACIÓN DEL MERCADO

Y todo ello en medio de una rotación del mercado desde los valores tecnológicos hacia títulos más tradicionales, con unos inversores que buscan reducir el riesgo ante el fuerte incremento del gasto en inteligencia artificial (IA) de las ‘big tech’. Además, en las últimas sesiones, algunos sectores como los gestores de patrimonio o las empresas de datos financieros están experimentando dificultades ante la llegada de nuevas herramientas de IA.

«El número de empresas que podrían verse afectadas negativamente por la adopción de herramientas de IA crece semana tras semana, lo que provoca disrupciones a largo plazo en las acciones. A corto plazo, esto significa que el sector de la IA podría seguir centrándose en los perdedores, en lugar de en los ganadores, lo que favorece el bajo rendimiento de la renta variable estadounidense a medio plazo», señala Brooks.

Es más, Ozkardeskaya dice que una Fed más suave refuerza el comercio de rotación y alimenta el apetito por las empresas más pequeñas y no tecnológicas, en lugar de las grandes ‘big tech’, «que en última instancia se benefician de un dólar más débil, pero ahora están siendo cuestionadas».

«Uno de los puntos fuertes de las grandes tecnológicas —lo que las hacía relativamente inmunes a los ciclos de tasas y las crisis globales— eran sus sólidos balances y su amplio flujo de caja libre. Pero los últimos tres años de fuertes inversiones han consumido ese efectivo, obligándolas a recurrir a los mercados de deuda. Google acaba de emitir 20.000 millones de dólares en deuda esta semana, además de los 17.500 millones emitidos en noviembre pasado, y no es la única. Meta emitió 30.000 millones de dólares en deuda en octubre, Oracle la friolera de 43.000 millones desde septiembre pasado y Amazon 15.000 millones. El problema es que el aumento de la deuda altera su perfil de apalancamiento y la dinámica de riesgo, y eso debería influir en las valoraciones», agrega.

EMPRESAS Y OTROS MERCADOS

En el plano empresarial, la temporada de resultados sigue avanzando con las cuentas de McDonald’s, mientras que otras compañías como Exxon Mobil (jueves) harán lo propio durante las próximas sesiones.

Entre otras noticias corporativas, Moderna cae un 8% en el ‘premarket’ de Wall Street después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA) ha rechazado aceptar su solicitud para revisar su primera vacuna antigripal estacional de ARNm.

En otros mercados, el petróleo West Texas sube un 1,44% ($64,88) y el Brent avanza un 1,37% ($69,75). Por su parte, el euro se aprecia un 0,24% ($1,1923), y la onza de oro gana un 1,24% ($5.093).

La rentabilidad del bono americano a 10 años se relaja al 4,133% y el bitcoin retrocede un 3,10% ($66.649).

Por tradeo