El organismo regulador asegura que «trata de ayudar a los divulgadores que hablan sobre inversión y mercados financieros a entender los requisitos normativos para las distintas actuaciones que lleven a cabo, además de fomentar una utilización de las redes sociales que se centre en aportar contenidos de calidad a los inversores».
En concreto, sus cuatro consejos básicos para ‘finfluencers’ son «cumple las normas si haces recomendaciones de inversión dirigidas al público en general, no puedes hacer asesoramiento personalizado sin autorización, entiende los productos o servicios financieros que promocionas y sé prudente al hablar de criptoactivos».
«La actividad de los finfluencers también incluye la difusión de contenidos divulgativos relacionados con la educación financiera o la actualidad. En caso de dudas se recomienda contactar con la CNMV», añade.
La entidad recuerda que existen diferencias entre los distintos tipos de publicaciones que pueden hacer estos creadores de contenidos, que están sujetas a regulación.
En primer lugar, explica que una recomendación de inversión es «toda información destinada al público en la que se sugiera una estrategia de inversión, de forma explícita o implícita, en relación con uno o varios instrumentos financieros o con sus emisores».
«Opiniones publicadas en redes sociales por expertos en el sector financiero (aunque no sean profesionales) pueden constituir recomendaciones de inversión. Están sujetas a requisitos en la legislación de la Unión Europea para que las recomendaciones se presenten de manera objetiva y se desvelen posibles conflictos de interés», indica.
Por otro lado, el asesoramiento personalizado consiste en «emitir recomendaciones sobre instrumentos financieros que se trasladan a una persona concreta; es decir, no se difunden al público en general».
«Este servicio de inversión está sujeto a un régimen legal específico y la persona que lo presta debe obtener previamente una autorización«, concluye.
