En una entrevista concedida a ‘Reuters’, Georgieva ha adelantado que la institución se prepara para recortar sus previsiones de crecimiento mundial, ya que el conflicto en Oriente Medio ha provocado una conmoción económica que difícilmente se resolverá pronto, incluso si se llega a una rápida solución.
De hecho, la directora gerente del FMI ha indicado que, antes del estallido de la guerra, el organismo iba revisar al alza sus proyecciones de crecimiento global, situándolas en el 3,3% en 2026 y en el 3,2% en 2027. Pero la guerra ha trastocado estas expectativas.
Y es que el cierre de facto del estrecho de Ormuz ha provocado un shock energético que ha disparado el temor a un aumento de la inflación y a un descenso del crecimiento económico. Con todo, y aunque el transporte marítimo a través de este crucial paso se ha reanudado lentamente, con algunos petroleros transitando la zona, el volumen se mantiene muy por debajo de los niveles previos a la guerra.
Es más, según el FMI, la oferta mundial de petróleo se ha reducido un 13%, mientras que otras cadenas de suministro críticas han sufrido graves daños. Por ello, Georgieva ha advertido de que los países más pobres, que carecen de reservas suficientes, serán los más afectados.
«Vivimos en un mundo de gran incertidumbre», ha añadido, poniendo el foco en las tensiones geopolíticas, los avances tecnológicos, las crisis climáticas y los cambios demográficos. «Todo esto significa que, tras recuperarnos de esta crisis, debemos estar atentos a la siguiente«.
