Tal y como explican, es necesario que los inversores busquen la mejor estrategia «ante un cuarto trimestre indiferente y un riesgo geopolítico en aumento«, tras lo ocurrido en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro por parte de EEUU y los intereses de la Administración de Donald Trump en el petróleo del país latinoamericano, así como por las nuevas tensiones en Irán.
«El escenario de resultados del cuarto trimestre está presionado por una captación irregular de márgenes de refino, una estacionalidad adversa (costes, comercialización) y presión a la baja sobre los programas de recompra», dicen estos expertos, que creen, no obstante, que «los riesgos geopolíticos contrapuestos (Irán, Venezuela) son relevantes para el petróleo y podrían seguir imponiéndose a la temporada de resultados como principal catalizador a corto plazo del sector».
Además, aprovechan para lanzar un aviso sobre los dividendos de las petroleras europeas: «Son sostenibles hasta un breakeven de $50/barril», dicen, lo que a su vez «implica que el ajuste en los pagos totales se materializará vía recompras (como % del CFFO)». ¿Y esto qué significa? Pues que «si persiste la volatilidad del precio spot del crudo impulsada por la geopolítica, el sector probablemente tomará como referencia los precios forward (o un rango en torno a ellos)».
«Esta es también la base de nuestras previsiones centrales (Brent: $62 en 2026, $63 en 2027)«, apuntan y bajo este escenario, los expertos de JP Morgan estiman que «las recompras en 2026 se reducirán otro 20% (–35% frente a niveles de hace 12 meses)», lo que «implica un rendimiento medio de caja cercano al 10% (dividendos + recompras)».
Entre las ‘supermajors’, que anuncian recompras trimestralmente, sus estimaciones para el primer trimestre de este año son las siguientes: Shell: reducción a 3.000 millones de dólares (antes 3.500 millones trimestrales); TotalEnergies: 1.000 millones de dólares (antes 1.500 millones), y BP: 750 millones de dólares (sin cambios; aunque hace 12 meses eran de 1.750 millones).
Con este telón de fondo, han decidido estructurar sus «ideas tácticas» para el sector basándose en una «estrategia de pares», que permite identificar «desviaciones en el desempeño financiero y/o en el TSR, al tiempo que se cubre la exposición a la materia prima».
Así, recomiendan Shell (‘sobreponderar’) frente a Equinor (‘infraponderar’), TotalEnergies (‘neutral’) frente a Eni (‘infraponderar’), y Repsol (‘sobreponderar’) frente a OMV (‘infraponderar’).
Sobre Shell-Equinor, los analistas de JP Morgan comentan que la segunda «presenta el re–apalancamiento más rápido del sector europeo y el mayor déficit de financiación vía FCF para distribuciones ‘competitivas'», por lo que Shell es mucho mejor opción.
«La asignación de capital de Equinor está en una encrucijada», añaden los estrategas del banco estadounidense, que además consideran que Empire Wind «sigue siendo un lastre», ya que Equinor mantiene el 100% de la propiedad. «Una decisión judicial sobre la última orden de paralización en EEUU podría generar volatilidad a corto plazo», comentan, pero «si se levanta la orden, la financiación del proyecto podría elevar el capex del grupo en 2026 cuando los competidores están recortando. Si se cancelara, los informes apuntan a una exposición a costes/deterioros superior a 5.000 millones de dólares», añaden.
Para inversores que buscan cubrir el riesgo macro de O&G, recomiendan ‘sobreponderar’ Shell, que además «presenta una fuerte palanca al precio del petróleo y gas». «Un cuarto trimestre mixto ya está descontado, el negocio de gas está más diversificado globalmente y, en nuestra opinión, el binomio riesgo/retorno es mejor con un FCF yield 2026 del 8,3% (Equinor 5,5%)«, señalan.

