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El BCE mantiene los tipos en el 2% y reconoce que los riesgos «se han intensificado»
El documento destaca que la guerra en Oriente Medio había incrementado significativamente la incertidumbre del panorama y los factores clave que determinaban las implicaciones a medio plazo para la inflación eran la intensidad y la duración de la crisis energética y, en particular, el bloqueo del estrecho de Ormuz.
«La situación había evolucionado de diversas maneras importantes desde la reunión del Consejo de Gobierno en marzo. Ahora era evidente que el conflicto se prolongaría más de lo previsto, con una persistencia cada vez mayor de la crisis de los precios de la energía y una ampliación de sus repercusiones» y los últimos acontecimientos en los mercados petroleros sugerían que las perspectivas de inflación se alejaban del escenario base.
En este contexto, el BCE reconoce que la crisis de los precios de la energía y la consiguiente interrupción del suministro plantearon un dilema para la política monetaria y que las proyecciones del personal de marzo estaban condicionadas a dos subidas de tipos de interés antes de fin de año.
Sin embargo, dada la gran incertidumbre que rodea la duración y el impacto económico del conflicto en Oriente Medio, mantener los tipos de interés se consideró «una respuesta política prudente y apropiada» y «la estrategia más sólida en distintos escenarios».
«A pesar de estas preocupaciones, todos los miembros se mostraron dispuestos a respaldar la decisión de mantener los tipos de interés oficiales sin cambios, dado que no existía una urgencia acuciante para un aumento de tipos, siempre que la comunicación hiciera hincapié en el firme compromiso del Consejo de Gobierno de establecer una política monetaria que garantizara la estabilización de la inflación en el objetivo a medio plazo», señala el texto.
No obstante, varios miembros no se habrían opuesto a la subida de tipos si esa opción hubiera estado sobre la mesa. al considerar que un aumento habría transmitido una señal aún más contundente de determinación para que la inflación volviera a su objetivo a la mayor brevedad posible. «El valor de la opción de esperar para subir los tipos de interés oficiales había disminuido desde la última reunión y cada vez era menos probable que un enfoque de observación pasiva sin ninguna medida de política monetaria resultara apropiado», exponen las actas.
En cuanto a la comunicación, los miembros del BCE confirmaron la idoneidad del enfoque consolidado, basado en datos y que se adapta a cada reunión, sin comprometerse previamente con una trayectoria de tipos de interés específica y, al mismo tiempo, la comunicación no debía dar la impresión de que el Consejo de Gobierno estuviera dispuesto a ignorar la crisis de oferta. «Se consideró imperativo evitar la percepción de complacencia», remarcan.
De cara al futuro, el Consejo de Gobierno asegura que supervisará atentamente la evolución de la situación y reiterará su determinación de establecer una política monetaria que garantice la estabilización de la inflación en el objetivo del 2% a medio plazo.
«El enfoque basado en datos y que se adapta a cada reunión implica una estrecha vigilancia de la aparición de posibles efectos de segunda ronda y una reevaluación de toda la información disponible, en particular la resumida en las proyecciones y escenarios de junio». Además, en el encuentro de abril se hizo hincapié en que, en un entorno de gran incertidumbre, era necesario actualizar periódicamente tanto la línea de base como los escenarios, de acuerdo con las decisiones adoptadas en la evaluación de la estrategia de política monetaria de 2025.
