Así lo indica George Saravelos, director global de investigación de divisas de Deutsche Bank, quien cree que el ‘billete verde’ es uno de los principales damnificados de esta fuerte corrección. Y es que, aunque tradicionalmente se ha considerado que el dólar es un «refugio seguro», es decir, que sube durante los episodios, este experto cree que no es así. «Un simple gráfico de la relación entre el dólar y las acciones muestra que esto no es cierto. La correlación promedio entre el dólar y la renta variable históricamente ha estado más cerca de cero y, durante el último año, el dólar volvió a desacoplarse del S&P«, apunta.

Para el analista de Deutsche Bank, el mercado bursátil estadounidense se ha vuelto más «arriesgado» debido a la elevada «concentración y canibalización» de la IA, en referencia a la reciente venta masiva de acciones de software. El canario en la mina fue el episodio protagonizado por Anthropic a principios de mes, el cual provocó importantes caídas después de que la ‘startup’ lanzara nuevas herramientas de IA que, según afirmó, pueden gestionar flujos de trabajo profesionales, algo que muchas grandes firmas de software venden como ofertas principales de sus productos.

Además, los hiperescaladores, es decir, las principales empresas de computación en la nube (Amazon, Microsoft, Meta y Alphabet) anunciaron gastos de capital de hasta 700.000 millones de dólares en IA este año, despertando preocupaciones sobre los potenciales retornos y sobre si estas cifras están justificadas. En este sentido, las compañías de software están siendo las principales damnificadas, ya que el mercado cree que tardarán mucho más en sacarle partido a estas inversiones, al tiempo que identifica como posibles vencedores a los fabricantes de semiconductores y chips, entre otros.

«Cuando la fuente de las malas noticias bursátiles está en EEUU y el resto del mundo va mejor, es totalmente posible que el dólar caiga mientras las acciones bajan, igual que en el período de las puntocom de 2002. Cuanto menos atractivo sea el dólar como cobertura de cartera, mayor es el incentivo para reducir la exposición al dólar«, añade Saravelos.

Por su parte, Javier Molina, analista sénior de mercados de eToro, respalda esta tesis y subraya que estos movimientos ponen de manifiesto cómo el mercado ha pasado de «premiar cualquier exposición» a la IA a «castigar cualquier modelo de negocio susceptible de ser automatizado». «Software, ‘private equity’, brókers, asesoramiento financiero, inmobiliarias, logística… cada día aparece un nuevo sector cuestionado por una herramienta que promete reducir costes o eliminar intermediarios. No importa si la tecnología cumplirá lo prometido, pues basta con que el mercado lo crea. La narrativa se ha convertido en un incendio que salta de sector en sector», apunta.

«Al mismo tiempo, la concentración del mercado estadounidense añade otra capa de fragilidad. Tecnología y servicios de comunicación explican hasta tres cuartas partes de la volatilidad del índice en esta década, y las diez mayores compañías representan cerca de la mitad. La competencia efectiva en el mercado estadounidense se ha reducido de forma drástica en términos históricos. Eso implica que cualquier ajuste en esos grandes nombres tiene un impacto desproporcionado tanto en rentabilidad como en volatilidad», agrega este experto, quien, con todo, cree que el incendio es «sectorial, no generalizado».

Más allá de los riesgos de la IA, el dólar también ha experimentado volatilidad debido a que el presidente estadounidense Donald Trump impuso aranceles recíprocos globales en 2025, lo que impulsó una operación de «vender Estados Unidos», incluida la venta de activos estadounidenses como el propio dólar.

«En paralelo, empiezan a aparecer debates sobre rotaciones estructurales… ‘small caps’ frente a ‘mega caps’, mercados emergentes frente a USA, ‘anything but dollar’ frente al excepcionalismo americano. Son tesis atractivas sobre el papel, pero ejecutar esas rotaciones exige asumir riesgos idiosincráticos elevados en un entorno donde el liderazgo tecnológico sigue dominando la realidad económica», sentencia Molina.

Por tradeo