«La inversión se convertirá en el principal motor de la actividad durante este nuevo lustro y aportará por sí sola cerca de un tercio del avance del PIB mundial», aseguran.
Como detallan, en un ciclo que se extiende, la entidad permanece constructiva en renta variable, disminuye la exposición en renta fija y destaca el mayor atractivo de los activos alternativos ante la mayor dificultad de captar tipos de intereses reales positivos. Este potencial adicional para la renta variable se encuentra respaldado por un crecimiento saludable de los beneficios y una política monetaria más laxa.
Para 2026, esperan una mayor participación de sectores y empresas en las subidas de los índices, frente a la concentración de las alzas en un número reducido de compañías, como ha sido el caso en el pasado.
Estados Unidos continúa siendo la región preferida por su ventaja estructural y liderazgo tecnológico. Dentro del mercado, destacan el potencial de las small caps, con un crecimiento de beneficios diferencial y valoraciones atractivas. En Europa, Alemania se posiciona como la principal oportunidad relativa. Respecto a las economías emergentes, India destaca como apuesta estructural, mientras que la exposición a China se enfoca principalmente en tecnología como elemento diversificador.
Por sectores, la entidad mantiene su preferencia por tecnología, impulsada por la inteligencia artificial. «Esta será, además, una fuerza transformadora», por lo que consideran que hay oportunidades adicionales en infraestructuras, especialmente aquellas ligadas al abastecimiento de energía eléctrica y otros desarrollos necesarios para el despliegue de esta tecnología.
«Unos factores que actuarán como catalizadores del crecimiento en las infraestructuras cotizadas, que presenta unas valoraciones atractivas y una elevada resiliencia en periodos de elevada volatilidad bursátil», dicen.
Otro sector entre sus favoritos es defensa, «que constituye una necesidad estratégica global y seguirá recibiendo un fuerte incremento de la inversión», y también destacan el sector salud, «con un crecimiento de beneficios predecible, menor incertidumbre regulatoria, y que, sobre todo, cotiza actualmente con un descuento de valoración histórico», afirman.
Por otra parte, Banca March adopta este año una visión más prudente sobre la renta fija: «Tras la rebaja del precio del dinero y la fuerte compresión de los diferenciales de crédito, las TIR de partida se sitúan ahora en niveles menos atractivos que los vistos a comienzo del año pasado. Un factor que, teniendo en cuenta los niveles de inflación, conllevará a que la liquidez no será capaz de batir la inflación y también que la rentabilidad real prevista para la renta fija sea ahora menos atractiva».
La entidad se muestra cauta con la duración, dado que «la prima por plazo actual no remunera adecuadamente las previstas mayores emisiones de deuda pública para financiar los estímulos fiscales y, por ello, podrían verificarse episodios de tensionamiento de los tramos más largos», señalan.
Por segmentos, Banca March muestra una clara preferencia por el crédito de mayor calidad frente a los bonos soberanos y, además, favorece la búsqueda de carry a través de la deuda emergente. En este entorno menos favorable para la renta fija, Banca March refuerza el papel de los activos alternativos , tanto líquidos como ilíquidos, como fuente de diversificación y rentabilidad adicional en sus carteras.
