El último capítulo de desencuentros lo ha protagonizado el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, que ha anunciado que EEUU adoptará medidas económicas «sin precedentes» contra Irán, aunque no ha dado grandes detalles al respecto.
«Será una combinación de aislamiento económico como nunca antes se ha visto en el mundo y el bloqueo continuo del estrecho de Ormuz, que impedirá la entrada y salida de cualquier mercancía de los puertos iraníes», ha asegurado.
Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha dicho que las fuerzas armadas pueden mantener el bloqueo naval contra Irán «indefinidamente».
«La falta de avances en las conversaciones entre EEUU e Irán y las noticias de que Irán está adoptando una postura más ofensiva no provocaron una reacción proporcional», dice Ipek Ozkardeskaya, analista senior en Swissquote, que explica por qué suben las bolsas pese a la incertidumbre en Oriente Medio.
Según dice, «el optimismo de esta semana parece algo alejado de la realidad». «Si la razón del repunte del mercado es que la inflación estadounidense se moderó en julio, el optimismo podría desvanecerse rápidamente», comenta. Y es que «la disminución de las presiones inflacionarias se debió claramente a un fuerte retroceso en los precios del petróleo ante las esperanzas puestas en Oriente Medio ese mes», y «desde entonces las tensiones se han recrudecido, impulsando al alza los precios del petróleo».
Aunque la «buena noticia» es que la inflación no es la única razón. También tiene mucho que ver en el desempeño de la renta variable el hecho de que las expectativas de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed) para septiembre se están desvaneciendo «como la nieve bajo el sol».
La semana pasada, la actividad en los futuros de los fondos federales indicaba una probabilidad superior al 60% de una subida en septiembre. ahora, tras las débiles cifras de empleo e inflación, esa probabilidad se sitúa en tan solo el 32%.
«Nadie sabe si la Fed, bajo la dirección de su nuevo presidente, Kevin Warsh, seguirá utilizando los indicadores tradicionales para evaluar la evolución de los tipos de interés, pero en los niveles actuales, la inflación en Estados Unidos sigue siendo demasiado alta como para ignorarla», apunta Ozkardeskaya.
«Si bien la economía real puede estar lidiando con una creciente presión inflacionaria, Wall Street prospera a pesar de la guerra en Oriente Medio, la crisis energética y las tensiones comerciales», y eso se está trasladando a otros mercados, como los europeos, concluye.
Por tanto, el punto de atención de los inversores este viernes está fijo en Oriente Medio y en la Reserva Federal, pero también en otros datos macro relevantes que se conocerán a lo largo del día. Por un lado se publica el dato final del Producto Interior Bruto (PIB) de la eurozona del segundo trimestre. La estimación preliminar mostró un fuerte crecimiento del PIB del 0,4% intertrimestral, lo que podría confirmarse hoy.
Y en EEUU se conocen las ventas minoristas de julio. «El consumo privado fue el principal motor de crecimiento en el segundo trimestre, y su publicación proporcionará a los mercados la primera evidencia con datos concretos sobre si esta fortaleza se mantuvo hasta finales del verano», comentan los estrategas de Danske Bank. Además, la encuesta preliminar de confianza del consumidor de agosto, realizada por la Universidad de Michigan, «ofrecerá una señal aún más prospectiva» al respecto, añaden.
OTROS MERCADOS
En otros mercados, tenemos al petróleo subiendo, de forma que el Brent cotiza en 87 dólares y el West Texas, en 81 dólares.
El oro pierde posiciones y se cambia a 4.405 dólares la onza.
El bono del Tesoro estadounidense a 10 años avanza al 4,657%.
En el mercado de divisas, el EUR/USD se aprecia a 1,1555 dólares.
Y el bitcoin cae a 62.778 dólares.
