En concreto, James Flintoft, responsable de soluciones de inversión en AJ Bell, destaca que «SpaceX presenta sus primeros resultados trimestrales como empresa cotizada, y el momento resulta interesante», ya que «durante gran parte del año, la tendencia de inversión vinculada a la inteligencia artificial ha seguido una trayectoria similar a la del lanzamiento de un cohete; sin embargo, los últimos meses nos han recordado que incluso los cohetes atraviesan turbulencias antes de alcanzar la órbita».
«Por tanto, la llegada de SpaceX al mercado público no es solo una prueba para una empresa concreta; es una prueba de cómo los distintos marcos de índices absorben compañías de esta magnitud. Para las carteras diversificadas, el mensaje es más sencillo: la oportunidad que ofrece la IA es real, pero no debería ser el único motor de la cartera», agrega.
Así, estas cuentas pueden aumentar o disipar las dudas generadas en torno a la IA, principalmente relacionadas con los elevados niveles de gasto en los que están incurriendo las grandes compañías estadounidenses para su desarrollo.
«La demanda sigue siendo sólida, pero las valoraciones, el posicionamiento masivo de los inversores y la enorme magnitud del gasto de capital relacionado con la IA están siendo objeto de un escrutinio más riguroso. SpaceX también se ha visto afectada por esta volatilidad generalizada, lo que hace que los resultados de esta semana se perciban como algo más que una simple actualización trimestral», valora.
Por consiguiente, cree que se analizarán los resultados «en busca de indicios de que la empresa pueda transformar una narrativa de crecimiento excepcional en el perfil de rentabilidad y flujo de caja que exigen las normas más conservadoras de los índices».
ESTRATEGIA DE INVERSIÓN
La temporada de resultados del segundo trimestre está dejando por ahora sorpresas positivas sobre la evolución de la IA, lo que ha devuelto el ánimo de los inversores hacia el sector, aunque algunos todavía muestran dudas con SpaceX debido a sus recientes caídas.
«Algunos inversores podrían preguntarse si una cartera que no incluye a SpaceX está perdiendo la oportunidad de aprovechar el auge de la IA. La pregunta más acertada es si la cartera ya cuenta con suficientes vías para beneficiarse de esta tendencia sin depender excesivamente de los segmentos más saturados de la misma. Esa ha sido la lección de los últimos meses. La oportunidad a largo plazo que ofrece la IA no ha desaparecido, pero su evolución no ha seguido una línea recta», señala Flintoft.
Además, señala que «el sector de los semiconductores ha demostrado con qué rapidez el entusiasmo inicial puede dar paso a un escrutinio sobre las valoraciones y los resultados empresariales».
«En el caso de las carteras de AJ Bell, el objetivo no es perseguir cada nuevo valor que sale al mercado, sino captar el crecimiento estructural a largo plazo, manteniendo al mismo tiempo suficiente contrapeso en otras partes de la cartera para afrontar los momentos en que la inversión en IA empiece a tambalearse», concluye.
