El memorando de entendimiento, que ha sido confirmado por fuentes del ejecutivo estadounidense a medios como ‘CNBC’, incluye prorrogar 60 días el actual alto el fuego y el compromiso de iniciar conversaciones sobre el programa nuclear iraní, pero aún es necesaria la aprobación del presidente Donald Trump para que sea definitivo. El preacuerdo contempla también la reapertura del estrecho de Ormuz.

Sin embargo, la tensión no deja de crecer, sobre todo, después de las últimas acciones militares estadounidenses en Irán. En represalia, la Guardia Revolucionaria iraní ha informado del ataque a una base aérea estadounidense, aunque sin especificar su ubicación.

El anuncio llegó justo después de que fuerzas estadounidenses lanzaran ataques en Irán contra una instalación militar considerada una amenaza para las tropas estadounidenses y para el transporte marítimo comercial a través del estrecho de Ormuz, según declaró un funcionario estadounidense a ‘MS NOW’. De acuerdo con esta publicación, EEUU también habría interceptado y derribado varios drones iraníes.

Todo esto, después de los ataques realizados a principios de semana contra objetivos iraníes para «proteger a nuestras tropas», según indicó un portavoz del Comando Central de EEUU (CENTCOM). Tras esta ofensiva, el presidente Donald Trump anunció una reunión de su gabinete en Camp David —que posteriormente fue trasladada a la Casa Blanca— para tratar cuestiones de política exterior y seguridad, al tiempo que Irán acusaba a Washington de violar el alto el fuego vigente desde abril.

Como ven, la situación dista de ser la ideal. De hecho, los expertos de Rabobank consideran que el mercado está infravalorando el riesgo geopolítico y señalan que el estrecho de Ormuz podría tardar hasta tres meses en volver a operar con normalidad. Además, la firma neerlandesa destaca que, incluso si se alcanzara una solución política temporal, eso no implicaría una reapertura rápida del estrecho desde un punto de vista físico y operativo. El banco recuerda que la retirada de minas y la recuperación del tráfico marítimo podrían prolongarse durante semanas.

Por su parte, los analistas de Julius Baer apuntan que el «tira y afloja entre la escalada y la normalización» está provocando serias dudas en el mercado petrolífero. «La incertidumbre probablemente radica menos en si el petróleo de Oriente Medio volverá al mercado a finales de este año y más en cómo y con qué rapidez lo hará», apuntan desde la entidad helvética. Esta cuestión cobra especial importancia porque el estancamiento «es real» y lo más complicado será «predecir si prevalecerá la escalada de las tensiones o la normalización».

Estos expertos dicen sentirse más cómodos obviando el ruido geopolítico y recuerdan que, pese a que el escenario no es el mejor, el comercio a través del estrecho se ha reactivado en los últimos tiempos. En esta línea, Julius Baer cree que puede ser una señal de un «interés común» en que se reanude el comercio, pero también subraya que una solución «duradera» pasa necesariamente por una solución diplomática firme.

Por su parte, el equipo de análisis de Citi señala que el mercado está descartando los escenarios más extremos, también empiezan a ponderar los riesgos sobre una posible subida de tipos de los bancos centrales ante el aumento de la inflación. El banco señaló que la prolongada subida de los precios del crudo estaba comenzando a trasladarse a presiones inflacionarias más amplias, particularmente a través de los llamados «efectos de segunda ronda», lo que estaba llevando a organismos como la Reserva Federal (Fed) a adoptar una postura más agresiva.

Por tradeo