De hecho, en la publicación del ‘Artículo IV’ para EEUU, el FMI «existen riesgos bilaterales derivados de los aranceles, los impuestos y la dinámica del mercado laboral. El traspaso de los aranceles a los precios al consumidor podría ser menor de lo previsto (lo que conduciría a una desinflación más concentrada al inicio del período y a mejores resultados de la actividad)».
Por otro lado, remarca que «la incertidumbre en torno a las políticas comerciales podría representar un lastre mayor de lo previsto para la actividad (en particular, si la reconfiguración de las cadenas de suministro resulta difícil a corto plazo)».
Además, desde el organismo indican que los efectos de los cambios en los impuestos sobre la renta de las empresas y las personas físicas, así como en el gasto, podrían implicar riesgos al alza o a la baja para la actividad (dada la amplia gama de multiplicadores estimados en la literatura).
«La trayectoria incierta del mercado laboral genera riesgos bilaterales. Una mayor participación en la fuerza laboral, reducciones menores de lo previsto en la afluencia general de inmigrantes o aumentos más sostenidos de la productividad laboral podrían permitir un mayor nivel de actividad. Por otro lado, una escasez más pronunciada de mano de obra (en particular en sectores que dependen de los trabajadores inmigrantes, como la agricultura y la construcción, donde las ganancias de productividad pueden ser más difíciles de lograr) podría provocar disrupciones sectoriales y un menor crecimiento«.
Del mismo modo, desde el FMI dicen que si la promesa de las recientes inversiones tecnológicas decepciona, esto podría conducir a condiciones financieras más estrictas, un debilitamiento de la demanda agregada y restricciones más vinculantes del lado de la oferta sobre la actividad.
El documento también alerta que, «si bien el riesgo soberano en Estados Unidos es bajo, la trayectoria ascendente de la ratio deuda pública/PIB y el aumento de los niveles de deuda a corto plazo/PIB representan un riesgo creciente para la estabilidad de la economía estadounidense y mundial».
Respecto a la política monetaria, el FMI considera apropiado que la Reserva Federal (Fed) eliminara las restricciones durante el curso de 2025. Según la perspectiva base del personal técnico, la tasa de los fondos federales alcanzaría entre el 3,25% y el 3,5% para finales de 2026, lo que debería permitir que la economía recupere el pleno empleo y una inflación del 2% para principios de 2027.
Con todo, avisa que «la credibilidad de la política monetaria de la Fed representa un activo muy valioso que debe protegerse cuidadosamente, incluso garantizando que sus decisiones de política monetaria sigan siendo independientes y firmemente centradas en el logro de su mandato legal de estabilidad de precios y máximo empleo».
