Jonathan Kees, analista de la firma, lo resume con claridad: “En un periodo de incertidumbre económica y de mercado, el negocio estable de las telecos, su base de clientes sólida y su desempeño financiero predecible son un cobijo bienvenido para los inversores ansiosos”. No es poesía, es flujo de caja recurrente.
UN SECTOR DEFENSIVO EN UN MERCADO NERVIOSO
La tesis parte de una idea sencilla: las telecomunicaciones prestan servicios esenciales. No dependen del ciclo como el lujo ni de la inversión empresarial como la industria pesada. Y en un oligopolio como el estadounidense, con tres grandes actores, las posiciones competitivas apenas se alteran.
En ese contexto, Daiwa ha decidido mover ficha: ha mejorado su recomendación sobre Verizon Communications y T-Mobile, los dos mayores operadores móviles por cuota de mercado. A Verizon le otorga un claro ‘comprar’, la máxima calificación posible, mientras que T-Mobile recibe un ‘sobreponderar’.
No es un gesto menor. En lo que va de 2026, Verizon se ha disparado un 20%, mientras que T-Mobile avanza más de un 6%. El S&P 500, en cambio, apenas ha oscilado entre un modesto +2,7% y un -0,7% en sus extremos anuales. La defensa, esta vez, también corre.
DIVIDENDO Y POTENCIAL: EL BINOMIO CLAVE
El atractivo no es solo técnico, también financiero. Verizon ofrece una rentabilidad por dividendo del 5,89%, frente al 1,91% de T-Mobile, según datos de FactSet. En un entorno de tipos todavía elevados y volatilidad persistente, ese cupón pesa.
Kees fija un precio objetivo de 58 dólares para Verizon, lo que implica un potencial alcista del 21% en los próximos doce meses. Para T-Mobile, el objetivo de 240 dólares sugiere un recorrido adicional del 13%.
“Vemos en Verizon la mejor ecuación rentabilidad-riesgo, lo que justifica su mejora de recomendación”, afirma el analista. En el caso de T-Mobile, subraya que mantiene el liderazgo en crecimiento, pese a que el valor acumula una caída superior al 16% en los últimos seis meses. El reciente retroceso, lejos de asustar, abre una ventana de entrada.
CATALIZADORES A LA VISTA
Más allá de la narrativa defensiva, hay motores concretos. Daiwa destaca los generosos planes de retorno al accionista para 2026 y ejercicios posteriores. Ambas compañías han reiterado su compromiso con dividendos y remuneración al accionista, pero Verizon cuenta con un historial diferencial: aumenta el dividendo año tras año.
A ello se suma una tendencia estructural: la convergencia entre banda ancha y servicios inalámbricos. “Ambas lideran en clientes de acceso inalámbrico fijo y deberían seguir registrando un saludable crecimiento de altas netas”, señala Kees. El despliegue del Fixed Wireless Access se perfila como una palanca clave de expansión.
Incluso en un sector maduro, la disciplina de precios juega a favor. El analista elogia la “racionalidad” de ambas compañías: Verizon mantendría precios estables, mientras que T-Mobile apuesta por la innovación y servicios de valor añadido para sostener márgenes.
VALORACIONES «TODAVÍA ATRACTIVAS»
Quizá lo más relevante es que, pese al rally de 2026, las valoraciones «siguen siendo atractivas». No se trata de una moda pasajera, sino de un negocio con flujos previsibles, retorno al accionista y crecimiento moderado pero constante.
En un mercado que alterna sobresaltos con titulares alarmistas, las telecos no prometen revolución, pero sí consistencia. Y, a veces, en bolsa, la consistencia es el activo más infravalorado.
