En concreto, la agencia ha explicado que el problema consiste en que «un inyector de combustible podría agrietarse y provocar una fuga de combustible dentro del compartimento del motor«. Además, asegura que «una fuga de combustible en presencia de una fuente de ignición, como un motor caliente o componentes del escape, puede aumentar el riesgo de incendio».

Ahora, la NHTSA tiene «en desarrollo» la posible solución al problema, aunque por el momento los concesionarios actualizarán el software de control del motor de forma gratuita. El organismo espera enviar las cartas de notificación a los propietarios sobre el riesgo de seguridad el 18 de agosto.

Esta no es la primera vez en la que Ford se ve obligado a retirar vehículos del mercado por fallos en sus componentes, y en mayo de este año tuvo que llamar a revisión un total de 273.789 vehículos por problemas de fabricación en los frenos.

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